El dedo en el gatillo

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Columna: Entropía

Por: Octavio Huesca

El tema de los tiroteos en escuelas, kindergarten, conciertos, universidades y templos religiosos, pone a la vista uno de los temas más sensibles a los que nos enfrentamos en el siglo XXI; parece ser que se difumina la línea que nos separa de los animales, comparando al tirador con un lobo solitario que “caza”, palabra blanda para decir líquida a gente indefensa que se encuentra simplemente en el momento y lugar equivocados. Este tipo de sucesos han evolucionado en las últimas décadas, pero ¿qué lo provoca? ¿Es un tema mental? ¿Cuál es su fin?

El pasado 15 de marzo se registraron dos tiroteos en sendas mezquitas de la ciudad de Christchurch, en Nueva Zelanda. El responsable publicó un manifiesto antes del ataque en el que mostró una ideología antiinmigrante y de extrema derecha, además de transmitir parte de la masacre en vivo por Facebook.

En algún momento se intentó señalar a la música y a los videojuegos por sus letras y gráficos  “violentos”, pero  el trasfondo es mucho mayor. Por ejemplo en la Masacre de Columbine en 1999 con 15 muertos y 24 heridos (se culpó a Marilyn Manson porque uno de los asesinos tenía un póster de él en su cuarto), se omitió  que en varias ocasiones ambos asesinos (de quienes no mencionaré los nombres siguiendo el ejemplo de la primera ministra de Nueva Zelanda) acudieron a las autoridades escolares comentando que algunos estudiantes les hacían bullying, cosa que no fue atendida y llegó hasta las sangrientas y trágicas consecuencias que todos conocemos, esto puede verse reflejado en la película Elephant de Gus van Sant.

Aunque esta no parece ser la causa final, en algunas ocasiones el tirador es descrito como alguien callado, tranquilo, que no se metía con nadie y no parece haber una causa aparente (el bullying y la depresión fueron mencionados pero no confirmados) como fue el caso de la Masacre en Virginia Tech de 2007 con 33 muertos y 29 heridos; aquí fue enviada una declaración a NBC y el tirador se tomo fotos con armas y un martillo “homenajeando” de una manera muy retorcida la película Oldboy del director Park Chan-Wook.

Esta semana se quitaron la vida dos sobrevivientes de la masacre en Parkland con 17 muertos y 14 heridos, ocurrida el 14 de febrero de 2018, parece ser que el estrés postraumático y la depresión fueron las causas de la continuación de la tragedia para la comunidad;  el asesino en redes bromeaba sobre dispararle a sus compañeros, señal que al parecer no emitió alarma alguna y ya detenido prometió vengarse de policías y diversos grupos antifascistas… también era miembro de la auto nombrada “supremacía blanca”.

En México hemos vivido situaciones de este tipo en el Estado de México, el 6 de mayo de 2014 siendo en esta ocasión arrestado el perpetrador quien mató a un estudiante de 13 años de un disparo en la frente; y la más reciente en Monterrey ocurrida el 18 de enero de 2017 en donde hubo 2 muertos y 3 heridos, después de esto el atacante se pego un tiro, en grupos de Facebook el tirador aviso lo que haría y fue incluso retado por algunas personas del mismo.

Es curioso que el ataque culmine con el suicidio de los responsables en algunas ocasiones. Una teoría rara vez explorada o de la que poco se habla son los: los copycats, imitadores: gente que ve el alcance de este tipo de acciones sobre todo a nivel mediático y se lanza a su realización para lograr atención exacerbada. Otra explicación, podría ser el llamado “Efecto Amok” que de acuerdo a la OMS se define como: un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia o agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento autodestructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones llegan hasta el suicidio.

Un caso citado sobre el efecto Amok sería la matanza en la Universidad de Texas con 17 muertos el 1ero de Agosto de 1966, el asesino incluso dejó una nota diciendo que quería que su cerebro fuera estudiado porque sabía que haría algo malo pero no podía detenerse, esto después de matar a su esposa y a su madre, y dirigirse a la torre de la Universidad para comenzar a disparar desde ahí a gente que pasaba, fue detenido a tiros por la policía de Texas.

El ataque más reciente en Nueva Zelanda con 49 muertos nos muestra que nos encontramos muy lejos de llamarnos humanos, aquí es donde ha cambiado la raíz del problema del bullying o deficiencia mental, ahora la explicación es un racismo exacerbado, atentando contra religiones o grupos minoritarios migratorios. Recordemos que en todo el mundo se están viviendo cambios multiculturales, algo a lo que mucha gente se opone, pero que considero, es completamente ajeno al siglo en el que vivimos. La valiente primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, logró lo que los Estados Unidos no ha podido (ni querido) en toda su historia: Una regulación profunda sobre la posesión y compra-venta de armas en todo el país.  Y de quien citaré la mejor parte de su discurso que por cierto, comenzó con salam aleikum (en árabe: la paz sea con ustedes):

<<Les imploro, citen el nombre de las personas que perdimos antes que el nombre del hombre que robó sus vidas. Es un terrorista. Es un criminal. Es un extremista. Buscaba notoriedad, pero nosotros, en Nueva Zelanda, no le daremos nada, ni siquiera su nombre. >>

El reto de respeto y tolerancia hacia nuestros semejantes se abre frente a nosotros si esperamos evolucionar como seres humanos y como especie.


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