El simbolismo del hombre de Macuspana. Parte 2/2

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Columna: Octavio Nava

Continuación…

Acción, reacción

López Obrador ante la imposibilidad en 2006 de manifestarte contra el fraude electoral ordeno reaccionar con una protesta que desgasto a muchos sectores al realizar un plantón permanente en la principal avenida el Paseo de la Reforma pero que se volvió eterno, solo apoyado por el gobierno capitalino, pero ante la falta de apoyo de un movimiento social de masas organizado se torno en un fracaso, paradójicamente en una tribuna abierta que se volvió el Zócalo.

Quien ahora es presidente de la república, trató de dirigir una oposición imaginaria, sin jamás vincularse con el movimiento popular que se formaba y enfrentaba en el estado oaxaqueño, al frente con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca APPO, al régimen autoritario como siempre opto por la vía violenta con su carga de desaparecidos y muertos para acallar los reclamos sociales.

AMLO es un hombre que interpreta la política de forma diferente, él es el único que ha viajado y conocido “todos” los municipios que integran el país, para sus detractores es un populista, para la izquierda tradicional un tibio o reformista, continuador del régimen bajo una cara populista.

Para quien entiende su proyecto entenderá sus palabras, “no habrá divorcio” con el pueblo de México: “les necesito, conozco la historia, cuando comandantes revolucionarios cometen el error de separarse del pueblo no le va bien”.

Este político del sureste también es victima y como señalara el maestro de la crónica sarcástica Carlos Monsiváis, en los casi veinte años no a existido mayor sujeto político que más haya recibido descalificaciones, mentiras y campañas calumniosas orquestadas desde las redacciones de los principales medios de comunicación y televisoras cobijadas por el régimen neoliberal y derechista.

Igual ha sido atacado por los principales lideres de opinión convertidos en tribunales políticos incendiarios contra el tabasqueño, las más diversas voces lo linchan, “como un peligro para México”.

Transformación

Sin embargo a pesar de todo esto el sureño salió no solo airoso sino fortalecido, su figura se engrandece, sus derrotas se convirtieron en victorias y ahora señala el rumbo del país desde el salón Tesorería de Palacio Nacional en su clásica conferencia matutina.

López Obrador es un político diferente, esta ha sido una clave que siguen sin poder entender los analistas y los propios detractores, Andrés Manuel cambio la forma de hacer política dentro del estategrama político mexicano, después del descomunal “fraude” que fue victima en 2006 reflexiono, planeo y ejecuto.

Y este eterno opositor, continuo con su línea de vinculación con la gente, no sólo se trata de ir sin “guaruras” o viajar 600 kilómetros día tras día en un eterna campaña, realizar mas de 8 mítines diarios, comer sobre la vera del camino o dentro de su vehículo.

Ese dejarse saludar, salir en la selfie de miles de ciudadanos anónimos, ser capturado por el celular, tomarse fotos con la gente común, pero sobre todo escuchar, miles, cientos de reclamos agravios que surgen de las mas diversas problemáticas, escucha y se indigna, promete y fustiga, su clásica frase: “¡Yo no los voy a traicionar!”

AMLO logra ser presidente

Ahora ya como administrador del poder, Andrés Manuel López Obrador tiene el gran reto de cambiar y separar el régimen político del económico, eliminar la violencia que carcome al país y que cada día continua alimentando esa eterna fosa clandestina producto de corrupción, la muerte y dolor, restablecer la confianza del las instituciones que integran el estado mexicano que esta también desaparecida junto con los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero.

El Presidente López Obrador sólo tiene su carisma, sus convicciones, su larga trayectoria política, sus fraudes electorales, la honestidad que lo caracteriza, la necedad de trabajar todo el tiempo, su conocimiento, su terquedad, pero como carta principal su honestidad que reafirmó y le brindó abrirse camino en las urnas, su voto de confianza del ciudadano de a pie, y la enorme convicción de la no corrupción.

Al final del discurso el Presidente López Obrador fustigó: “Se atenderá a todos los mexicanos sin importar creencias, clases, organizaciones, sexo, partidos, sectores económicos o culturales pero se aplicará el principio de que por el bien de todos, primero los pobres”, esperemos que así sea.

 

Parte 1


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