Encarcelamiento de indígenas por diferencia lingüística es mostrada en FICG34

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El lenguaje puede definirse como una de las características más identitarias de las personas, nos ayuda a convivir y traducir el mundo, pero hay para quienes el lenguaje los ha metido literalmente a la cárcel, así es el caso de Marcelino y Adela, presentados por los directores Michelle Ibaven y Sergio Blanco en el documental “Cuando cierro los ojos”, que tuvo su premiere en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara 2019 FICG34.

“Cuando cierro los ojos soy libre”, es una de las frases que Adela dice para escaparse de su realidad entorno a la cárcel, ya que no puede convivir con ninguna de sus compañeras en vista que sólo sabe hablar en su lengua, una variante de mazateco. Así mismo sucede con Marcelino quien aunque en su reclusión ha aprendido un poco de español no puede entablar una conversación salvo en su lengua nativa que es una variante de mixteco.

Marcelino y Adela, dos aves encerradas por su canto

Marcelino expresa que fue detenido de manera arbitraria, unos federales llegaron a tocar su puerta para detenerlo por el asesinato de un hombre, después lo llevaron a un juzgado donde le hicieron firmar una hoja en blanco y le pidieron que se tomara una fotografía sosteniendo un par de pistolas, a pesar de no haberse resistido al arresto y no saber qué sucedía el proceso; continuó sin  un intérprete como apoyo. Poco tiempo después se dio cuenta que no regresaría a su casa.

En tanto con Adela fue inculpada de un delito que no cometió, se le acusó de asesinar a su cuñado pero quien lo hizo fue su esposo, en vista que su hermano llegó a amenazar de muerte a Adela y a sus hijas, una recién nacida y una de tres años. Después del acto, en las declaraciones su esposo confesó el hecho, sin embargo, valió más el testimonio de otro hermano (un tercero) y el de la autoridad local, quienes sólo dirigieron la culpa hacia ella.

Abuso de autoridad por diferencias lingüísticas

Los casos presentados son un ejemplo dentro de miles que se llevan a cabo en diferentes zonas del país, donde por cuestiones lingüísticas, no se respetan los derechos en vista que no se comprenden, ya que las leyes y los mecanismos para ejercerlas tienen un orden lingüístico basado en la lengua española; por lo que tanto autoridades como pobladores, de alguna región aprovechan para inculpar a personas de algún delito específico.

Michelle Ibaven comentó en la premiere del FICG34 de su trabajo audiovisual que; “El lenguaje es el medio de comunicación por el cual se comprenden y expresan ideas mediante un terreno común, pero a pesar de que la mayoría de las personas lo ocupamos para convivir, hay quienes el ejercicio de su lengua en sociedades que no son las suyas, es un factor de vulnerabilidad, ya que no puede ejercer defensa, ni comprender el problema”.

Documentalistas que dan voz a un problema común

Cuando cierro los ojos FICG La OE

Por ello la documentalista ejerció junto a su compañero un documental, donde se presenta la situación de abuso, de todo un  sistema de autoridades que toman a personas indígenas para lograr un registro de ingreso en los centros penitenciarios tratando de demostrar el cumplimiento de las leyes ante actos delictivos, sin embargo no se respetan los derechos individuales.

Desde el 18 de junio de 2008 por medio del Nuevo Sistema de Justicia Penal la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos incluyó en el artículo 2, apartado A, fracción VIII el acceso pleno a los derechos de personas indígenas solicitando que se deberán considerar sus costumbres y lengua en cualquier juicio mediante un intérprete, situación que ha sucedido poco y se ha ocupado en contra para abusar de personas en vista de que existe una división lingüística.

Sergio Blanco comenta al respecto de su trabajo, que fue una tarea creativa el hacer ver a las personas encarceladas como unas personas libres, en todo momento necesitaron de intérpretes para que los protagonistas pudieran expresar lo que sucedió, pero para que su testimonio llegara a más se recurrió a no mostrar tanto su rostro, salvo en dos ocasiones.

“Lo que queríamos era mostrar esa soledad, resignación y frustración” expresa Blanco. “Por ello mostramos mucho sus manos, su andar, sus espacios, porque ambos estaban solos porque tampoco podían convivir con nadie por la división de su lengua” detalla Michelle al FICG34.


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