Guardia Nacional ¿u otro nombre para la militarización? Parte 2

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Opinión

Octavio Nava.

Parte 1…

-La política hacia los pobres del campo sigue siendo el despojo y violencia sin importar la nueva administración, las demandas populares son negadas y reprimidas bajo las banderas de la legalidad, progreso y desarrollo, por consiguiente, se vislumbra un nuevo despojo, mayor concentración y centralización de la tierra en pocas manos a través de la legalidad burguesa¨,- hasta aquí la idea de los sin rostro.

Con la estructura de violencia construida desde la lucha contra el narcotráfico los crímenes de carácter político son confundidos en estadísticas de lo común así las investigaciones se alejan de los verdaderos actores intelectuales y todo se hace pasar al crimen organizado, dejan en total impunidad los asesinatos y desvían la atención hacia razones comunes descartando el verdadero origen político, antes se les procesaba injustamente ahora se les ejecuta mejor y la moral de la victima es enlodada involucrándolo a determinado grupo delictivo.

Con la Guardia Nacional los hechos de violencia serán mayores, la violación a derechos fundamentales serán violados constantemente y los movimientos sociales serán reprimidos selectivamente como ya ha sucedido en conflictos sociales que comienzan a visualizarse como es la termoeléctrica de estado de Morelos o el tren maya que se construirá en el sureste del País.

En el otro plano de la balanza en la urgencia de detener los ríos de sangre por parte de la administración lópezobradorista, el ejecutivo ya lleva siete soldados muertos y otros 35 han sido lesionados e incapacitados por los delincuentes, paradójicamente en este circulo de violencia los elementos de la llamada guardia nacional no se quejan de la maña como coloquialmente se refieren a los delincuentes, sino al trato que les dan sus propios jefes, esta situación a la larga dañara moralmente a la tropa, y recae fundamentalmente en su comandante en jefe.

Foto: Octavio Nava

Con más de 35 mil militares desplegados con al encomienda de dar seguridad a la población una seguridad que a veces ni ellos pueden darse, acampando al aire libre, bajo carpas de plástico, expuestos a las elevadas temperaturas, frio, teniendo que dormir uniformados y con el arma cargada con el temor de que en cualquier momento pueden ser atacados, emboscados, así vigilan a la ciudadanía.

En la creación de la famosa Guardia Nacional del presidente López Obrador, sus integrantes ni siquiera saben si forman o no parte de ella o si continúan siendo miembros de las fuerzas castrenses, desconocen si podrán regresar a los destacamentos militares porque no saben si ya fueron dados de baja o licencia, si al final en un caso de problema legal serán juzgados por un fuero militar o civil, o ambos, si contaran con un seguro de vida adicional, hay muchos desconciertos legales.

No hay cuarteles ni guarniciones, carecen de alojamiento adecuado, duermen donde han tenido que construir sus campamentos móviles, con material que hay ala mano, la Secretaria de la Defensa argumenta que no tiene dinero, para cumplir con las instalaciones, aun no se cuenta con el capital para contratar nuevos elementos, se carece de convenios con autoridades de diversos estados, gastos de transporte alimentación, estancia y vehículos se desgastan en una burocracia infinita porque nadie sabe a quien corresponde dar los recursos.

Apenas ayer, un primer acuerdo del conocido Fortseg se publicó en el Diario Oficial de la Federación con el municipio de Salamanca, por 13 millones de pesos, una cantidad que difícilmente va a solucionar los problemas de espacio, alimentación e incomodidad que tienen los soldados.

De ese tamaño es la gran incertidumbre de quienes integran la “institución estrella” del sexenio para sacar al país de la inseguridad.

Foto: Octavio Nava

Las propias secretarías de Defensa, Marina y Seguridad Pública no atinan a definir en sus comunicados si existe o no la Guardia Nacional, o si ya desapareció o no la Policía Federal.

Dicen: “Estas acciones forman parte del Programa Unidos para la Construcción de la Paz en el que participan las secretarías de la Defensa Nacional, de la Marina Armada de México, de Seguridad Pública, junto con la Guardia Nacional y la Policía Federal”.

Y, en otros, la Sedena se comisiona sola en las labores de apoyo a la seguridad: “la Secretaría de la Defensa Nacional informa que elementos del Ejército Mexicano, en el marco del Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, en coordinación con la Policía Estatal de Sonora, al cumplimentar una orden técnica de investigación”, por ejemplo.

Ayer, cuatro coordinadores parlamentarios en el Senado de la República, constituidos en un solo frente opositor, aseveraban que el tema de la Guardia Nacional “está muy avanzado”, donde insisten en que los documentos reglamentarios cuentan con un perfil demasiado militar y serán modificados hacia un halo más civil, pero sin profundizar en los graves problemas que ya existen entre los seres humanos que forman las fuerzas armadas y la supuesta Guardia Nacional.

Sería muy deseable que, este miércoles, organizaciones de la sociedad civil que acudirán al Senado a un Parlamento Abierto de análisis de las leyes reglamentarias de la Guardia Nacional (a iniciativa del Senador Emilio Alvarez Icaza), tengan en cuenta las irregularidades que se cometen no sólo en la construcción legislativa de una instancia de seguridad que, como dicen, no asegura el perfil civil que reclaman los ciudadanos porque ni siquiera cumple con el perfil de derechos humanos para lo que están en esta nueva lucha por la seguridad pública


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