La Brigada Blanca criminales del Estado Mexicano

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Después de las represiones masivas que se dieron el 2 de Octubre de 1968 y la manifestación popular y estudiantil de 1971 conocida como Jueves de Corpus —un grupo de jóvenes inconformes, muchos de ellos victimas de la brutal represión por parte del Estado Mexicano que decidieron lanzarse a la lucha armada en diversos estados del país— florecieron los grupos subversivos que fueron frenados por el gobierno, mediante una agrupación llamada la Brigada Blanca.

Por órdenes de Fernando Gutiérrez Barrios, Secretario de Gobernación, en 1976 se conformó la Brigada Blanca, conformada por los diferentes jefes de las policías:

  • Policía Judicial Federal. Florentino Ventura Gutiérrez
  • Judicial del Distrito Federal. José Salomón Tanús y Jesús Miyazawa Alvarez
  • Dirección General de Policía y Tránsito del DF. Arturo Durazo Moreno
  • División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD). Francisco Sahagún Baca
  • Policía Militar. Francisco Quiroz Hermosillo
  • Judicial Militar. Mario Arturo Acosta Chaparro
  • Dirección Federal de Seguridad. Luis de la Barreda Moreno y Miguel Nazar Haro

En total, la Brigada Blanca fue integrada por 240 elementos y contaba con recursos ilimitados para investigar y localizar, por todos los medios, a los miembros de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre y diversos grupos guerrilleros. El grupo contaba con 55 vehículos, 253 armas, de ellas 153 eran Browning calibre nueve milímetros.

Cada agente, sin importar si era militar o no, recibía compensaciones mensuales de tres mil pesos, y sus gastos generales: “los que fueran necesarios”. Los agentes disponían de 3 mil 300 litros de gasolina y 70 litros de aceite por día. La estación que abastecía a las unidades de combustible era la gasolinera del Campo Militar número Uno.

Contaban con instalaciones dentro de Campo Marte, con oficinas, mobiliario, enseres de oficina y con alojamiento para 80 personas. Cada grupo descansaba 24 horas; otros entrenaban y el resto mantenían diversas actividades, relacionadas con su principal encomienda.

Todos los integrantes se sometieron al programainformación y análisis sobre la integración, desarrollo y actividades de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre; conocimientos sobre armamento y prácticas de tiro; técnicas de seguridad; entrenamiento físico y combate sin armas; comunicaciones y codificación; conducción de vehículos en patrullaje y conservación del equipo de trabajo”. También fueron adiestrados en la fabricación de artefactos explosivos e incendiarios; técnicas de búsqueda y seguridad y neutralización de artefactos explosivos.

Una de sus estrategias denominada Operación Rastreo, consistía en recorrer el Distrito Federal y los municipios conurbados de la capital mexicana, mediante grupos operativos, cada uno con dos vehículos, ocho elementos y una motocicleta con dos agentes que operaban conjuntamente.

La Brigada Blanca criminales del Estado Mexicano

Había tres grupos de localización y neutralización de artefactos explosivos, compuestos cada uno de cinco elementos y un vehículo. Los grupos de acción, estaban formados por 10 elementos con armamento especializado. Estaban también los grupos de interrogadores compuestos por cuatro elementos especializados y el Grupo Aéreo con dos helicópteros, uno en el aire y el otro en alerta terrestre. Cada agente contaba con dos cargadores para sus pistolas Browning, igual número para las carabinas M-1. La dotación inicial de cartuchos fue de 15 mil 300 para pistola; 30 mil 600 para el adiestramiento; 22 mil para carabina y 7 mil 750 para escopeta.

La Brigada Blanca era dirigida, oficialmente, por dos coroneles del ejército mexicano, pero en la práctica quien mantenía el control de todos, era Miguel Nazar Haro, director de la DFS. Los guerrilleros detenidos eran llevados al Campo Militar Número Uno y a otras cárceles clandestinas.

Las primeras víctimas de la Liga Comunista 23 de Septiembre en ser detenidos en el Distrito Federal, fueron Ignacio Olivares Torres, “Sebas” y Salvador Corral, “Roberto”; de la dirección nacional. Ambos son destrozados literalmente en la tortura. Al primero le destrozan todos los huesos, le metieron clavos en las rodillas y en los hombros y, le hicieron estallar la cabeza a golpes. A Corral le hicieron lo mismo.

A manera de mensaje, el cuerpo de Olivares lo arrojaron cerca de la casa de la familia Aranguren en Guadalajara y a Corral a unos metros de la casa de los Garza Sada en Monterrey, mientras que Pedro Orozco Guzmán, señalado como el responsable del secuestro de Aranguren, fue ejecutado.

En esa guerra todo se valía, desde el cateo, la detención y los allanamientos ilegales, hasta la tortura, las cárceles clandestinas, el encarcelamiento ilegal, la desaparición forzada y hasta la ejecución. De esa manera se inició en México lo que a través de los años sería conocido como “La guerra sucia”, una campaña de aniquilamiento contra la guerrilla urbana.

El 28 de septiembre de 1978, finalmente se publicó la Ley de Amnistía en favor de todos aquellos contra quienes se había ejercido acción penal por pertenecer a la Liga. Ello representó mayor debilitamiento para la organización, ya que para diciembre del siguiente año, un millar de guerrilleros de diferentes organizaciones se acogieron a la amnistía.

La Brigada Blanca criminales del Estado Mexicano

Tres años después, el 24 de enero de 1981, en las inmediaciones de Ciudad Universitaria, la Brigada Blanca acribilló a Miguel Ángel Barraza García, el “Piojo Negro”, jefe del comité de redacción del periódico Madera y último dirigente de la organización. Al año año siguiente, el gobierno dio por derrotada a la Liga y por exterminada la guerrilla urbana, dado que sus dirigentes estaban desaparecidos o muertos.

La Dirección Federal de Seguridad y la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales desaparecerían por decreto el 21 de agosto de 1985, aunque antes se había anunciado la disolución de la “Brigada Especial o Brigada Blanca”. Posteriormente, ante el reclamo de muchos años por parte de la sociedad afectada por la “guerra sucia” y de organizaciones de derechos humanos, el presidente Vicente Fox creó la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) para investigar y castigar a los culpables.

En abril de 2006, la fiscalía fue desaparecida sin que hubiera obtenido resultados.


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