Museo de Arte Moderno rinde homenaje a Naomi Siegmann con Jardín Negro

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El Museo de Arte Moderno (MAM) rinde homenaje a la escultora Naomi Siegmann, cuyos herederos donaron la obra Jardín negro -integrada por diversos objetos escultóricos que funcionan independientemente unos de otros- y que estará expuesta hasta el 1 de diciembre de 2019 en la Sala Fernando Gamboa del recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

La obra de Naomi Siegmann (Nueva York 1933-Ciudad de México 2018) está conforma por piezas que son parte de tres series diferentes producidas en 2009: Jardín negroRealidad alterada y Enredaderas. Además, la muestra se acompañará del libro Naomi Siegmann (2016), así como de un par de textos a muro.

Preocupada por el medio ambiente, la escultora estadounidense radicó en México desde 1960; en 2010 hizo un llamado a detener la tala de árboles y evitar que se tiren más desechos plásticos. Su exposición Artificios naturales, expuesta en el antiguo atrio del Templo de San Francisco de Asís, contenía su producción realizada en 2009 titulada Jardín negro.

Mediante materiales de caucho industrial vulcanizados (neumáticos de coche tratados) y recortados, Naomi Siegmann indagó sobre el apego con los objetos y su relación con la naturaleza.

El 28 de abril de 2018 el MAM le rindió un homenaje in memoriam a la artista, fallecida dos meses antes. Alberto Argüello Grunstein, especialista del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) leyó el siguiente texto:

  • …lo orgánico y lo industrial presentaron una sutura problemática e inquietante. Plantas hechas con neumáticos reciclados se desplegaron en el espacio de exhibición para crear una inmensa masa negra impenetrable, en momentos opresiva. Las llantas para automóvil, como es sabido, están hechas de caucho. Esta palabra proviene de un desaparecido idioma americano, el taíno, que se hablaba en las Antillas a la llegada de los españoles en el siglo XVI. Ca-u-chu significa, de acuerdo con esta etimología, “lágrimas del árbol”, pero más que eso, es la sentencia dramática de que el árbol “debe sangrar” para extraer este material. De manera que Siegmann, en su Jardín negro, de evidentes connotaciones lúgubres, erigió su instalación como gesto de duelo por esas lágrimas de sangre blanca (posteriormente teñidas con negro de humo) derramadas por los árboles debido a la desmesurada explotación capitalista.

Naomi Gassner adoptó el apellido Siegmann de su marido Harry, en 1955. Madre de dos hijos, Johanna y Robert, la familia radicó en Coahuila, México, a partir de 1960. Fue allí donde Naomi Siegmann descubrió su habilidad con la representación y los volúmenes. Muy pronto escogió la escultura antes que la pintura y su formación es fundamentalmente autodidacta.

Sin embargo, en lo técnico y el manejo de los materiales, sí contó con la experiencia gremial y la acogida discipular de Tosia Malamud y Enrique Miralda.

Primero experimentó con el bronce y la piedra, para inclinarse finalmente por las virtudes y la nobleza de distintas maderas. Es la talla lo que esencialmente interesó a Siegmann, quien fue reconocida por su peculiar y minuciosa copia de objetos cotidianos y la ubicación de éstos en contextos inesperados.

La escultora llegó a comentar que el objetivo de sus obras era estimular la percepción del espectador. Incitarlo a ver objetos familiares de una nueva manera para alterar la relación entre la realidad física actual y la percibida. “La mímesis en mi trabajo es siempre aparente; flores de metal, telas de madera, juego con el ‘deber ser’ de las cosas para provocar una reacción que altere el modo de ver el mundo”.

¿CUÁNDO?

Hasta el 1 de diciembre de 2019

¿CUÁNTO?

$ 70.OO MN

Entrada gratuita: con credencial de profesor, estudiante e INAPAM

Domingo: Entrada Libre

¿DÓNDE?

Museo de Arte Moderno, Sala Fernando Gamboa. Av. Paseo de la Reforma s/n, Bosque de Chapultepec I Secc, 11100 Ciudad de México, CDMX

 


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