Paulina Parga, una cantautora que obedece a sus sentimientos

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Paulina Parga tiene 25 años, es mexicana y debido a que se siente comprometida con ella ha podido tener continuidad en el camino para construirse como una música cantautora, que hubiera querido estudiar en México, pero su camino la llevó estudiar en el Berklee College of Music en Boston, Massachusetts.

La Otra Escucha se acercó a ella para solicitarle una entrevista para conocerla más y así presentarla con nuestros visitantes del sitio, aquella solicitud se debió a que fue la primer ganadora mexicana del 5º Concurso de Composición de Canción Popular de Ibermúsicas, y su nombre parecia ser todo un orgullo nacional, sectorizado, debido a que no es una de las figuras que han brillado en los medios más populares, pero que levantaba la voz de México, en un nicho ante personas especializadas en la música.

Decubrir el arte de Paulina es una sorpresa llena de sonidos de melancolía, pero que evade el pesar mediante unos beats, unas armonías, o un ritmo particular que a nivel sonoro puede considerarse algo fresco, sobre todo debido al estilo repetitivo de las figuras pop latinoamericanas.

Autodefinición de un artista y su obra

Parga es alguien que considera a su voz como un instrumento, y así es, ya que varios instrumentos generan el acompañamientos de aquello que compone. De acuerdo a ella ” la música es mi meditación, ahí voy sacando todo lo que tengo ahí, los demonios, a traves de mis propios mantras, tomo la canción, la creación musical como un mantra que me repito a mi misma para curar cosas”.

A los nueve años aprendió a tocar el chelo, un instrumento que recuerda era de su tamaño y más pesado que ella, un objeto con el cual juega con su mamá mediante la memoria, cuando le dice algo del por qué llega a encorbar la espalda. Ahora esa alma con cuerdas es ocupado para componer o impromvisar melodías después de escuchar música, es junto con el piano una herramienta para componer ya que prefiere ocupar el canto.

A un inicio, expresa, que componía cosas de protesta, son sus primeros recuerdos de canciones en forma, pero aunque hoy día se siente más inspirada por el amor, o sus rupturas amorosas (“risas”), no deja de lado al amor, ya que lo considera como algo que puede estar en protestar o reclamar algo. Cuando vivió en Zacatecas el sentirse insegura por el narcotráfico la orillo a componer para sacar su frustración.

Soy más productiva en mi arte cuando me han roto el corazón, así que pasan tres o cuatro meses de estar componiendo y componiendo, y luego pasan cosas buenas con esas canciones, disfruto de esa soledad y tristeza para la creación. Paulina Parga

Una soledad que construye

Ella es una persona solitaria, le gusta empezar de cero constantemente ya que se muda seguido, recuerda varios paisajes sonoros de los sitios donde ha vivido, en Zacatecas por ejemplo recueda el ambiente del “Tamborazo” una costumbre de jueves a domingo donde las personas persiguen a una burra con mezcal, mientras una banda va tocando música tipo polka.

En Valencia, recuerda el paisaje sonoro universitario, las fiestas, las pláticas, el ambiente jóven, pero en Miami recuerda que sólo se escucha reguetón (“risas”)

La música de Paulina Parga combina folk, jazz, pop, música tradicional mexicana, trova, sin duda es una mezcla.

Para Paulina la vida son pequeños escenarios durante el día, donde uno siempre está probando cosas y la única manera de resolver esa escena es tomarse el tiempo para meditar.

Actualmente cuenta con un EP, “Lagrimal”, que es una selección de 6 canciones más una que es intro de otra pista.

 


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