Rodolfo Usigli, constructor de la obra dramática mexicana

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Rodolfo Usigli quien se autonombraba “ciudadano del teatro”, fue autor de obras esenciales que influyeron en toda una generación de dramaturgos. El también diplomático en Francia Líbano, Etiopía y Noruega, realizó un importante trabajo narrativo, poético y ensayístico que dejó testimonio sobre la vida intelectual, social y política de México. La Cátedra Rodolfo Usigli dedicada al estudio de la escena latinoamericana, conmemora su legado al cumplirse su 40 aniversario luctuoso.

Establecida por la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (CITRU), en colaboración con la Universidad Iberoamericana (UIA), la cátedra será dictada por el doctor José Ramón Alcántara Mejía, de la UIA, con el tema “Un Usigli aposdramático”, en la que revisará la noción de teatralidad del dramaturgo.

La actividad se realizará los días 30 y 31 de julio, y 1 de agosto, de 11:00 a 14:00 horas, en el Salón de Usos Múltiples del CITRU, en el 5º piso de la Torre de Investigación del Centro Nacional de las Artes. El primer día, el especialista abordará la “Problematización del concepto de lo posdramático. El gesticulador“, el segundo se enfocará en las obras Corona de fuego y Corona de luz, y el último día disertará sobre Corona de sombra y ofrecerá sus conclusiones.

Interesado en retratar la realidad de la sociedad mexicana y los problemas sociales, Rodolfo Usigli escribió diversas obras que se han convertido en un hito en la dramaturgia nacional. Tal es el caso de El gesticulador, la cual refleja la vida política después de la Revolución Mexicana y la corrupción que se generó en torno a ésta, razón por la cual fue censurada durante muchos años, luego de su estreno en el Palacio de Bellas Artes en 1947. Para muchos, con la representación de esta obra surge el nuevo teatro mexicano.

Rodolfo Usigli nació el 17 de noviembre de 1905. En 1936 y principios de 1937 estudió en la Escuela de Arte Dramático de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, con la beca Guggenheim, junto con Xavier Villaurrutia. Paso a paso fue descubriendo su vocación de escritor, labor a la que dedicaría toda su vida.

En 1936, el dramaturgo regresó a México y comenzó a impartir clases de teatro junto con Fernando Wagner, las cuales consolidarían el Colegio de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En los años 40, Usigli ya era reconocido en el mundo de la dramaturgia mexicana, trayectoria que inició con la puesta en escena Estado secreto, a la que siguió El niño y la niebla.

Sobre su célebre trilogía de Coronas,  el propio Rodolfo Usigli aseveró que aborda momentos históricos que derivaron en la soberanía de nuestro país: el mito guadalupano (Corona de luz) es la base de la soberanía espiritual; el de Cuauhtémoc (Corona de fuego), de la material, y el de Maximiliano (Corona de sombra), de la política. 

Con la dramatización de estos temas, Usigli elaboró una meticulosa indagación de los sucesos a través de la cual trató de respetar la fidelidad histórica. Los acontecimientos de Corona de sombra (1943) ocurrieron entre 1864 y 1867, desde el ascenso de Maximiliano al trono hasta su ejecución, y el 19 de enero de 1927, día de la muerte de Carlota. En Corona de fuego  los sucesos corresponden a febrero de 1525, desde la expedición hacia el sur realizada por Hernán Cortés, hasta la ejecución de Cuauhtémoc.

Corona de luz (1963) tiene como fundamento la aparición de la Virgen de Guadalupe ante Juan Diego sobre la colina del Tepeyac en 1531, pero Usigli tomó como hecho histórico la existencia de la fe, no las apariciones, que presenta con ambigüedad en la mencionada obra.

En el prólogo del quinto tomo del Teatro completo de Rodolfo Usigli, editado por el Fondo de Cultura Económica, el director teatral y dramaturgo Luis de Tavira refiere: “Rodolfo Usigli fue capaz de construir la obra dramática más consistente de la primera mitad de nuestro siglo XX y de formular la preceptiva dramática que resulta el fundamento de la dramaturgia mexicana moderna. Amigo de pocos y maestro de todos, es el propositor del pensamiento teatral mexicano más profundo y apodíctico del siglo XX: aprender a pensar el teatro desde México, ser capaces de inventar a México en el teatro”.

A la par de su trabajo creativo, Rodolfo Usigli desempeñó diversos cargos: director del Teatro Radiofónico de la Secretaría de Educación Pública (1938), director del Departamento de Teatro de la Dirección de Bellas Artes (1938-39), profesor de la Academia Cinematográfica (1942), y director del Teatro Popular Mexicano (1972-75), entre otros.

En el campo del cine, Usigli fue delegado de México en los festivales cinematográficos de Bélgica, Checoslovaquia, Venecia (1950) y Cannes (1949 y 1950). En los años 40 escribió su primera novela Ensayo de un crimen, considerada fundacional del género policiaco en México, que tiempo después sería llevada al cine por Luis Buñuel. También escribió la novela Obliteración.

Asimismo, tiene una importante y poco estudiada producción poética reunida en un solo volumen por José Emilio Pacheco, la cual lleva por título Tiempo y memoria en conversación desesperada (1981).

Una faceta menos conocida de Usigli es como ensayista. Uno de los libros principales sobre la vida intelectual de México en los años sesenta es El trato con escritores, colección de dos tomos de conferencias de los principales actores de la vida cultural mexicana de la mitad del siglo XX, en el que además de Usigli, incluye las conferencias de Amalia de Castillo Ledón, Antonio Castro Leal, Salvador Novo y muchos más. En esas páginas, Usigli cita a las personalidades que más le influyeron y pondera su amistad con Xavier  Villaurrutia.

Desarrolló una carrera como diplomático en la que  fungió como segundo secretario de legación en Francia (1944-1947), y aprovechando su estancia europea en marzo de 1945 se entrevistó con Bernard Shaw, sobre quien escribió un texto fundamental. Posteriormente fue enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de México en Líbano (1956-1959); embajador de México en Líbano (1959-1962) y paralelamente ministro y embajador en Etiopía (con sede en Beirut), además de embajador de México en Noruega (1962-1971). Asimismo, destacó su labor diplomática en la fundación del Instituto de Relaciones Culturales Franco-Mexicanas.

En 1970, Usigli recibió el Premio América, y dos años después el Premio Nacional de Letras, máxima presea otorgada por el gobierno de México a un escritor. Murió el 18 de junio de 1979, reconocido como el padre del teatro mexicano.


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