Amy Winehouse, la estrella que sigue brillando a través del tiempo

Desde que escuché la primera nota salir de su voz super que era una intérprete diferente. A pesar de que me gusta pensar que soy conocedora de un gran número de músicos, no lo soy; la realidad es que poco había escuchado a cantantes contemporáneas tan talentosas como Amy Winehouse.

Hoy casi se cumple una década de su muerte, 9 años desde que la estrella dejó de brillar para convertirse en una leyenda. Algunos dicen que hay que vivir rápido y morir joven, así es que a sus 27 años, Amy había llevado al extremo la fama, su vida amorosa y todo un conjunto de cosas que la llevaron al abuso de sustancias y eventualmente a la muerte.

Pero podría hablar muchísimas cosas de su vida, que conforme pasa el tiempo, me he dado cuenta que siempre estuvo rodeada de personas que se aprovecharon de su estatus, incluso su mismo padre, quien sacó un disco como solista tras su fallecimiento, así que prefiero hablar de esta alma vieja y hermosa que no pertenecía a esta época.

Amy Jade Winehouse nació en septiembre de 1983 al norte de Londres y desde pequeña mostró una personalidad histriónica que con el paso del tiempo materializó en dos álbumes en los que plasmó su alma jazzera, pues este género fue una de sus principales influencias.

Yo era apenas una adolescente cuando escuché el primer sencillo de su segundo disco, «Rehab» y pensé: «una adicta que se revela ante el mundo, ¡qué bien!» o algo así. Pero Amy demostró ser mucho más que eso, pues sus composiciones te llegan a lo profundo del ser, su voz a atraviesa las barreras de la piel y llegan directo al alma.

A pesar de su aspecto frívolo, ejecutaba con fuerza los géneros jazz, R&B, soul y ska; pero con cada una de sus composiciones (que van más allá del género) y manera de interpretarlas, logró transmitir su verdadera cara: una pequeña niña insegura tratando de sobrevivir ante la fama y sus extremos.

Sin embargo, no todo en la vida de Amy fue tristeza y grandeza al mismo tiempo, pues su primer disco «Frank» (2003) en honor a Frank Sinatra, un disco íntimo a mi parecer que fluyó en la industria musical como una corriente de novedad y reconocimiento, pues los críticos lo recibieron muy bien y compararon su voz con la cantantes como Sarah Vaughan y Macy Gray, ambas reconocidas en la música.

Frank logró alcanzar disco de platino en el Reino Unido y fue nominado a los Premios Mercury Music y a los BRIT Awards. En 2004 se presentó por primera vez en el Festival de Glastonbury y ganó un Premio Ivor Novello a la Mejor Canción Contemporánea por su single «Stronger Than Me».

Sin embargo, su éxito en el resto del mundo llegó con «Back To Black» un disco más maduro y oscuro. Con este material alcanzó la cima, pues fue nominada a una gran cantidad de premios entre los que ganó Mejor artista Británica en el 2007.

Para afianzar toda esta alegoría, Amy Winehouse entró al Record Guinness por ser la primera artista británica en ganar 6 premios Grammy en el 2008. El 7 de abril de ese mismo año, «Back to Black» seguía liderando los rankings europeos, con lo que se convirtió en el séptimo álbum más vendido de todo el mundo.

¿Qué hizo a Amy Winehouse convertirse en una de las cantantes más icónicas de la primera década el 2000? Su éxito no llegó solo. A los 13 años recibió su primera guitarra y poco tiempo más tarde comenzó a componer música y presentarse en pequeños bares de Londres.

Un par de años después, su novio entregó a un productor una maqueta que había grabado junto con su primera banda de jazz y comenzó su carrera profesional. Después, este material llegó a Universal, donde decidieron contratarla pero no sabían quién diablos era esta maravillosa cantante. La disquera la buscó por todos lados, sim embargo, fue EMI quien se quedó con Amy.

Después de grabar «Frank» con su productor Salaam Remi, decidió trabajar con «Back to Black» con el famoso y visionario (tendría que decir) Mark Ronson, quien la acompañó el resto de su vida como su productor de cabecera.

Amy Winehouse me acompañó hasta mi época universitaria, hasta que aquel 23 de julio del 2011 mientras hacía mis prácticas profesionales, vi la noticia en redes sociales y esto me dejó helada. En aquel entonces hice la noticia para un portal independiente y me puse a repasar toda su música, pensando que su muerte por una congestión alcohólica solamente la había consagrado en el superficial mundo de la fama, sin embargo, había dejado una huella en mi y muchas personas en el mundo.

Canciones como «Love is a losing game», «Rehab», «Back to Black» y «Valerie», solo por mencionar algunas, han dejado un fuerte legado para Amy Winehouse y la reconozco como esa cantante poderosa y extremadamente talentosa que no pudo -o más bien nunca quiso- poner su vida en orden, esa no era ella pero ¿quién puede culparla?

Las personas responsables de hacer que su música se difundiera masivamente, lanzaron álbum póstumos con algunas canciones que quedaron guardadas en un cajón. También se lanzó un documental en el 2015 llamado «Amy» que a mi parecer fue muy sensacionalista y para nada le hizo justicia, pero esa es otra historia.

Amy Winehouse fue una mujer feroz que defendió siempre con pasión su música y su estilo, así que me gustaría terminar este texto con una de las canciones más profundas y emblemáticas de su carrera, esperando que disfruten cada segundo tanto como yo.

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