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Arte, educación e imaginación: sobre la filósofa Maxine Greene

Frecuentemente pensamos en las artes de dos maneras opuestas: por una parte, concebimos a las artes como fuentes de placer y diversión; por otra, como un mundo elevadísimo y misterioso, reservado a un puñado de seres excepcionales. Para la filósofa Maxine Greene, ambas perspectivas están equivocadas.

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¿Quién es Maxine Greene?

Maxine Greene (1917-2014) fue una filósofa de la educación estadounidense. A lo largo de su trayectoria explora la potencia de las artes en el campo educativo y su capacidad para transformar y mejorar la sociedad.

Fue una de las primeras mujeres en el campo de la filosofía de la educación. Fue la primera presidenta de la Sociedad de Filosofía de la Educación y también la primera en encabezar la Asociación Estadounidense. Desarrolló la mayor parte de su trabajo en el Lincoln Center en la ciudad de Nueva York, donde dirigió talleres e impartió numerosas conferencias.

Además, la filósofa creó la Fundación Maxine Greene para la Imaginación Social, las Artes y la Educación en la Universidad de Columbia.

El sentido de la educación estética

Greene inventa el concepto de educación estética: un proceso cuyo propósito es animar la imaginación y apertura al conocimiento de los educandos, acercándoles a las artes. Esto no quiere decir, simplemente, pedirles que realicen manualidades; tampoco significa apreciar el «genio» de los artistas, ni asumir una actitud solemne y temerosa ante las obras de arte. Mas bien, el propósito es que los educandos se acerquen al arte de manera que este, les ayude a encontrar sentidos que les pueden ayudar en su propia vida.

Hay novelas, películas, canciones que cambian la vida. ¿Quién no ha sentido alguna vez que su vida se aclara cuando se reconoce en una canción? Por ejemplo, cuando se ha atravesado por una ruptura amorosa, lo que buscamos son canciones con las que nos identifiquemos y le den algún curso a los sentimientos que nos envuelven. Lentamente, recuperamos la compostura y entonces imaginamos un futuro nuevo para nosotros: nos percatamos de que no es el fin del mundo y de que podemos seguir adelante.

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Este es el horizonte de la educación estética: aprender a dejarse afectar por las obras de arte, abrirse para atender a aquello que tengan que decirnos. Esto implica prestar atención a las formas y decisiones que configuran las obras de arte, cómo están dispuestas las pinceladas de una pintura, qué sentido tienen los planos y cortes de una película, para qué un escritor decidió escribir un poema en vez de un ensayo…

El libro de Greene Variaciones de una guitarra azul. Conferencias de educación estética, es un bello testimonio para todos los interesados en la educación y sus vínculos con las artes.

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