En Japón vuelven a cazar ballenas después de 30 años

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Japón es uno de los países más visitados por los turistas, gracias a su atractiva cultura; sin embargo, este país retomó la caza de ballenas desdepués de 30 años de prohibición. Esto fue gracias a que el país se retiró el año pasado de Comisión Ballenera Internacional, aunque se compromete a cazar este año solo 227 ejemplares.

Coincidiendo con la celebración del G20 el último fin de semana de junio, numerosas organizaciones ecologistas alertaron de las consecuencias que el incumplimiento de la moratoria tendría para las poblaciones de cetáceos, unos animales con un ciclo de reproducción muy lento.

El 1 de julio, se realizó una de las primeras pescas. Un rorcual aliblanco fue extraído del mar en Kushiro, una ciudad costera situada en la isla de Hokkaido, en el norte de Japón, antes de enviarla al mercado minorista. Pero, ¿por qué se da la pesca de ballenas?

El consumo de ballena cobró una fuerza impresionante posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando el Gobierno encontró en estos cetáceos, cuya carne se vendía enlatada, una solución barata para garantizar el suministro alimentario, especialmente en los comedores escolares.

Para el año 1989, la carne de ballena para consumo humano era común. Sin embargo, el año pasado se contabilizaron cerca de 5.000 toneladas destinadas al mercado nacional, una cifra que queda muy lejos de las 200.000 toneladas consumidas en la década de 1960.

Actualmente, las ballenas prácticamente han desaparecido de la gastronomía japonesa.

Luis Suárez, responsable del programa de especies amenazadas de WWF España afirmó que “es inadmisible que en pleno siglo XXI Japón haya reabierto la caza comercial de ballenas, y todo para alimentar una industria que no cuenta ni con el respaldo de la población del país, que cada vez consume menos carne de este cetáceo”.

A pesar de los esfuerzos por cancelar esta medidia, esta semana comenzaron a exhibirse en mostradores, trozos de carne de ballena que procederían de las dos primeras ballenas capturadas desde que el país reanudara la pesca de estos cetáceos. La medida fue muy criticada por las organizaciones conservacionistas, pero aplaudida el sector ballenero, preocupado, además, por la poca demanda del producto.

Desde el gobierno japonés han elaborado una lista con la cantidad máxima de ballenas que se pueden pescar este año para que no se vea afectada la biodiversidad de cara al futuro.

Aún así, la moratoria internacional del comercio de ballenas ha conseguido salvar a algunas especies de la extinción, aunque países como Noruega, Japón e Islandia, han seguido cazando cetáceos con una supuesta justificación científica. Se calcula que los tres países han acabado con 38.539 ejemplares desde 1986, fecha en la que se aprobó la moratoria.

 


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