George Orwell y la resistencia del ser critico

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Arteria cultural

Omar Mondragón

Un escritor se entrega a la pasión de controlar la mente y el poder imaginativo de esta; ya sea mediante una novela, un poema o un cuento hay quienes dejan escapar mejor sus ideas claras, cubiertas con un poco de esa “miel literaria” que permite traducir la realidad.

Un día como hoy murió un tal Eric Arthur Blair o mejor dicho George Orwell, un inglés que dejó una marca pegajosa mediante sus ensayos, novelas y fábulas, un influyente de la crítica del entorno y del tiempo, un maestro de la deconstrucción de ideólogos políticos.

Hoy día parece ser que estamos careciendo de sujetos atrevidos y más comprometidos con la ética y la objetividad que podría distinguir a un periodista, por ello hoy es bueno recordar a un gran periodista y crítico en su 69 aniversario luctuoso.

Rebelión en la granja y la libertad de prensa.

En su prólogo de “Rebelión en la Granja” podemos encontrar uno de los textos sobre la relación entre el poder político y la censura sobre las artes, en su caso la literatura, en dicho texto Orwell nos explica las limitantes que se tuvieron para la publicación de uno de los libros más reconocidos a nivel mundial.

“La libertad de prensa” es el prólogo compuesto por el autor para su propia obra. Y parece algo raro, pero dejando de lado los estilos y formas literarias y pensando en el poder de las letras y los medios de comunicación, Eric Arthur Blair, creó su propia herramienta para romper la censura y a su vez hizo de sus obras, sus propios medios de comunicación.

“Rebelión en la granja” más allá de contar la vida de los “cerdos capitalistas” y dejar una herencia lingüística mundial, nos explica de fondo una realidad donde la crítica no era útil en momentos de guerra, según se cuenta dicha obra estaba dirigida como crítica al modelo ideológico de Stalin, diosificado por los ingleses según el autor.

Escribía:
«Me refiero a la reacción que he observado en un importante funcionario del Ministerio (inglés) de Información con respecto a Rebelión en la granja . Tengo que confesar que su opinión me ha dado mucho que pensar… Ahora me doy cuenta de cuán peligroso puede ser el publicarlo en estos momentos porque, si la fábula estuviera dedicada a todos los dictadores y a todas las dictaduras en general, su publicación no estaría mal vista, pero la trama sigue tan fielmente el curso histórico de la Rusia de los Soviets y de sus dos dictadores que sólo puede aplicarse a aquel país, con exclusión de cualquier otro régimen dictatorial. Y otra cosa: sería menos ofensiva si la casta dominante que aparece en la fábula no fuera la de los cerdos ( No está claro quién ha sugerido esta modificación, si es idea propia del Sr. X… o si proviene del propio Ministerio. Pero parece tener marchamo oficial . [ Nota de G. Orwell ]). Creo que la elección de estos animales puede ser ofensiva y de modo especial para quienes sean un poco susceptibles, como es el caso de los rusos».

Obras entre la realidad y la ficción 2+2=5.

Pero bueno, dejemos de lado la obra de la granja y hablemos más de esa lucha que Orwell llevó a cabo mediante su pluma.

Aunque tengamos más acceso a la información hoy en día, parece paradójico que se estén repitiendo nuevamente la defensa de ideólogos a pesar de que se fomenta por todos lados la crítica y la libertad.

En nuestro país las ofensas lingüísticas han permitido separar a los individuos en vista de que parece que México se dividió en dos, o estás con AMLO o en contra de él, de tal suerte que eres del PRIAN, huachicolero, de la máfia del poder o eres chairo, pejezombie, AMLOver, etc.

Hablar de censura política es también hablar de la censura que el mismo pueblo ejerce sobre sí mismo, parece que cada vez nos estamos acercando más al año imaginario de “1984” aquel donde el panóptico del estado, llega a todas las esquinas en vista de que el “gran hermano” tiene ojos y oídos que le comunican todo mediante una estructura de respeto a un máximo líder.

Parece que nos trasladamos a un mundo donde 2+2 es igual a 5, los radicalismos nos permiten defender pensamientos radicales como los de Donald Trump o hipersocialistas como los de Andrés Manuel López Obrador.

Algunos de los ensayos más destacados del inglés fueron, “Matar a un elefante”, “Notas sobre las milicias españolas”, “Propaganda y lenguaje”, “Notas sobre el nacionalismo”, “La literatura y la izquierda”, “La política de inanición”, “Pacifismo y progreso”, “Dinero y armas”, “La prensa británica de izquierdas”, “La democracia en el ejército británico”. Entre muchos otros más destacando también ensayos sobre poetas y autores como Charles Dickens.

Hoy en día necesitamos re descubrirnos como seres críticos, analizar todos los procesos de cómo nos llega información, estamos inmersos como mexicanos en un tiempo en el que la habladuría parece posicionarse más que la información, pero estamos en un punto donde nos estamos reconstruyendo la nación.

Somos más que una transformación ya sea de cuarta o la milésima, llena de discursos propagandísticos nos enfrentamos a aquello que George Orwell llamó como peligroso y lo definía como nacionalismo:

Extracto de ensayo “Notas sobre nacionalismo” octubre de 1945, Polemic: A magazine of Philosophy, Phychology & Aesthetics, nº 1

<< Cuando digo «nacionalismo» me refiero antes que nada al hábito de pensar que los seres humanos pueden clasificarse como si fueran insectos y que masas enteras integradas por millones o decenas de millones de personas pueden etiquetarse sin problema alguno como «buenas» o «malas». [21] Pero, en segundo lugar —y esto es mucho más importante—, me refiero al hábito de identificarse con una única nación o entidad, situando a esta por encima del bien y del mal, y negando que exista cualquier otro deber que no sea favorecer sus intereses>>.


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