La vasta Sala de Fonoteca de la Biblioteca Nacional de México

A diferencia de otros recintos, la Sala de Fonoteca de la Biblioteca Nacional de México (BNM) tiene un plus: resguarda la música impresa, es decir, aproximadamente 11 mil partituras (tan solo las catalogadas) de todos los estilos de composición.

Es un lugar donde se conserva la producción nacional de obras sonoras en diversos formatos, por lo cual cuenta con una importante colección del patrimonio de la música mexicana, tanto en audio como en obras escritas, afirmó su encargada, Sonia Salazar Salas.

Fue creada en 1980, en las instalaciones de la BNM ubicadas en el Centro Cultural Universitario. Desde entonces, organiza, preserva y difunde las creaciones que se producen en nuestro país. Esa recopilación se complementa con la adquisición de realizaciones extranjeras relacionadas con México.

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En su acervo, la Fonoteca también atesora la historia de los formatos de audio. Desde discos de acetato (de 78, 45 y 33 revoluciones por minuto), cintas de carrete abierto, casetes hasta discos compactos. También resguarda formatos digitales actuales. “Aquí podemos ver cómo han evolucionado los soportes musicales y la tecnología”, explicó Salazar Salas.

Otro de sus tesoros son las partituras del siglo XIX. En el catálogo hay, incluso, partituras manuscritas como “Bacarola, música de Luis Barragán” –canciones de cuna para piano–, publicada entre 1820 y 1844.

Máquina del tiempo Fonoteca

Entrar a las salas de Fonoteca y Tiflológico, es como hacer un viaje al pasado, entrar en una máquina del tiempo sonora.

La Sala de Tiflológico se creó en 1959 para brindar servicio de apoyo a personas ciegas y débiles visuales. Ahí se conserva y divulga la producción nacional y extranjera en Alfabeto Braille, así como otros materiales de apoyo, como grabaciones sonoras de obras de la literatura universal y contemporánea.

En la Fonoteca el usuario tiene acceso a aproximadamente 25 mil títulos, cifra que crece de forma constante. Al respecto, Sonia Salazar explicó que el número de materiales que ingresan al año es variable. Una donación, por ejemplo, puede ser de mil o dos mil partituras, o menor, de 100 o 200. La última que se recibió fue de Aniceto Ortega, compositor y pianista.

Además, se cuenta con un Departamento de Conservación y Restauración, además de la organización bibliográfica de los materiales. Mediante el catálogo en línea de la BNM se pueden consultar los registros de audios y partituras disponibles por título, autor, tema, serie, editorial, etcétera.

En el acervo de la Fonoteca está representada la música mexicana del siglo XIX, danzas e himnos, también de salón, concierto, contemporánea y popular (corridos, sones, danzones, rock, etcétera), de compositores como Mario Lavista o Alberto Aguilera (Juan Gabriel).

Aunque en menor medida, también hay audiograbaciones de tipo didáctico (cursos para aprender idiomas, por ejemplo) y literario, incluso efectos de sonido. Los audiolibros sirven de apoyo, en especial para personas ciegas y débiles visuales, detalló Sonia Salazar.

Entre los objetivos a futuro de la Fonoteca están: continuar con la catalogación de los materiales para hacer accesible a los usuarios la variedad de formatos con los que se cuenta para que el acervo completo pueda ser consultado. Luego la digitalización para lo cual se requieren recursos económicos y humanos, reconoció la universitaria.

Inclusión

El jefe del Departamento de Catalogación de la BNM, Máximo Román Domínguez López, señaló que uno de los objetivos de las salas de Fonoteca y Tiflológico es ofrecer a las nuevas generaciones y a públicos plurales, la diversidad de materiales con que cuentan.

El universitario recordó el Tratado de Marrakech (2013) para facilitar el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso, el cual señala la flexibilización del derecho de autor para lograr ese objetivo.

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A mediano plazo, el objetivo de la Biblioteca Nacional es que el acervo esté representado en un catálogo transfronterizo, en diálogo con otros países latinoamericanos y que pueda ser consultado por cualquier usuario.

Bibliotecas especializadas hay muchas, pero Nacional solo hay una, y es una joya, la institución que resguarda la memoria del país. Por su importancia, debe estar en la vida de la sociedad en general, y no nada más en la del público especializado, concluyó Domínguez López.

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