Las desventajas de universalizar la salud

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Con Sentido

Por Horacio López

Con el inicio del 2020, el gobierno federal puso en marcha el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que reemplazó al programa Seguro Popular.

Entre sus cometidos, universaliza la atención médica para todos los mexicanos. “Ahora todos los ciudadanos tienen el derecho de recibir atención médica y medicamentos gratuitos. Lo que se busca es que esta atención sea cada vez mejor”, dijo en su momento el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La cosa funcionará así: las personas que busquen ser atendidas en este órgano solo deberán presentar su credencial del Instituto Nacional Electoral (INE), su Clave Única de Registro de Población (CURP) o su acta de nacimiento.

Los atendidos en el Instituto no necesitarán afiliarse ni pagar cuotas para recibir atención médica y medicamentos gratuitos.

Se atenderán todos los padecimientos, incluyendo aquellos que el Insabi califica como “gastos catastróficos”. El Instituto también deberá proveer a sus beneficiarios de medicamentos gratuitos e insumos relacionados con sus tratamientos.

Los recursos para atender esa clase de padecimientos provendrán del Fondo de Salud para el Bienestar, que comprenderá más de 6 mil millones de pesos.

A primeras luces se percibe como una extraordinaria estrategia para atender a los sectores sociales que no cuentan con acceso a servicios de salud gratuita, pronta y digna.

Sin embargo, el ADN abusivo que tienen muchos mexicanos podría darle al traste al sistema de salud de nuestro país; porque ¿Quién no conoce a alguien que pese a no tener necesidad, recibe despensas, becas y apoyos que son diseñados para apoyar a personas pobres o vulnerables en algún sentido?

Según cálculos oficiales, el Insabi pretende atender a 69 millones de personas, ya que el anuncio oficial es que todos los mexicanos tendrán atención médica gratuita y podrá acudir cualquier centro médico y hospitalario, incluyendo los del IMSS.

Ello prende la alarma en el IMSS, institución que tiene muchas carencias y al aumentar la demanda, lógicamente colapsará.

De por sí, una de las principales quejas de es la deficiente atención médica, que las citas tardan meses, que escasean mucho los medicamentos incluso los de atención urgente, además de que la infraestructura es insuficiente.

Si bien la noticia sobre la atención médica gratuita y la obligatoriedad de las instituciones de salud para dar la atención a todo mexicano que lo requiera fue recibida con beneplácito, el problema es que no se presentó un plan emergente para reforzar las clínicas u hospitales existentes, ya de por sí muy saturados y colapsados. Populista a tus zapatos.


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