Madeleine Vionnet una mujer con valores humanos en la moda

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Cuando se pienza en la moda lo primero que puede pensarse recurrentemente es estilo, adorno y control en una pose representativa, pero ¿has pensado en la moda como modelo social? Madeleine Vionnet lo hizo y prácticamente fue la precursora de lo que puede definirse como una casa de modas a gran escala, y con prestaciones sociales. Además de ser la creadora de la técnica de corte sesgado en la tela.

Aportaciones y estilo

Vionnet fue muy perceptiva del cuerpo de la mujer, casi como un cirujano, siempre estaba preocupada en la comodidad y movilidad de las prendas, obligando a que sus creaciones fueran un adorno a la silueta.

Algunas de sus técnicas resaltaron porque fue precursora en dejar de usar corsés, tratando de incidir en la deformación del cuerpo, una de sus prendas más representativas son los vestidos de una sola pieza.

“He intentado siempre ser el médico de la línea, y, en tanto que médico, hubiese querido imponer a mis clientas el respeto por su cuerpo, la práctica de ejercicio y una higiene rigurosa” (Vionnet).

Utilizó los drapeados y el corte de bies que se usaba sólo en los cuellos, tuvo una gran técnica para hacer tejidos sutiles como el crespón de seda, la muselina, el terciopelo o el satén.

Debido a sus especificaciones y dedicación al detalle, en 1918 su proveedor tuvo que hacer una de las primeras fibras sintéticas compuesto de seda y acetato.

“Me he aplicado a liberar a la mujer del tejido, de las trabas que se le imponían. He intentado darle un equilibrio tal que el movimiento no desplazara las líneas, sino que las magnificara”. (Vionnet).

Los colores que solía ocupar eran clásicos, prefería el blanco con matices, para sus adornos procuró ser sutil, usó bordados y nudos estilizados como marca personal, se atrevió a investigar y observar las caídas de los vestidos, el juego DE la luz y la combinación de caras mate y brillantes, pensando ya en la doble cara.

Para evitar falsificaciones cada uno de sus vestidos tenía su firma, un número de orden especial, su huella digital y fotografiaba a modelos mostrando el vestido de frente, perfil y con un número.

Una empresaria visionaria

La Grande Patronne así fue como la bautizaron sus trabajadoras, ya que tenía una visión empresarial visionaria, fuera de las costumbres de la época, por brindar prestaciones sociales ocupandose de su formación y la de sus hijos, brindando servicio médico y de enfermeria, cediendo vacaciones pagadas, permisos de maternidad además de pensar en las condiciones laborales apropiando de luz natural los espacios y sillas cómodas donde pudiera recargarse la espalda.

Permitió que algunas de sus empleadas participaran activamente en la empresa.

Formación de una gran diseñadora

Hija de una familia de clase media, nació en 1876 en Chilleurs-aux-Bois, Loiret, Francia, tuvo que dejar la escuela cuando tenía cerca de 12 años para trabajar, aprendió corte y confección, en 1898 comenzó a trabajar con Kate O´Reilly en Londres, Inglaterra, más tarde en 1900 regresó a su país natal a París para trabajar con Madame Gerber, una de las diseñadoras más reconocidas, después trabajó en Doucet en 1906.

Después de haber aprendido a confeccionar y ver el entorno del mercado de la moda decidió establecer su propia casa de modas en 1912 y seis años más tarde y hasta su muerte generó una reputación pulcra como uno de los personajes con más renombre en la alta costura parsina.

Según François Boucher en su libro “20,000 years of fashion. The history of costume and personal adornment”, se le reconoció por un manejo impecable de las telas, sus técnicas y su sentido de exaltar la feminidad de sus clientas al buscar el equilibrio en sus creaciones.

François Boucher recibió de Madeleine sus apuntes, álbumes, modelos, libros de cuentas, telas, libros y demás objetos. En 1986 todo el material sirvió para montar el Museé de la Mode et du Textile de París.

Una de las circunstancias que la orilló a formar su casa de moda fue la relación que tuvo con Doucet. En su primera colección presentó maniquíes descalzos y sin corsés, Jaques Doucet estaba acostumbrado a adornar mucho sus piezas para presentarlas elaboradas y lujosas, por ello, las ideas de Madame Vionnet no podrían ajustarse, ya que la definición de la moda de su empleador estaba antecedida por su padre quien fundó la casa de modas Worth.

Su casa se ubicó en el 222 de la calle Rivoli, pero después de dos años explotó la Primera Guerra Mundial, por lo que se fue a Roma y estudió la cultura griega, regresó cerca de 1919 a Francia.

Madeleine Vionnet continuó luchando batallas empresariales al re abrir su casa de modas hasta que, finalmente, su empresa entró en liquidación en 1940 y se retiró.

En su archivo, había guardado 120 vestidos de sus días en los años 20 y 30, 750 toiles y 75 álbumes con copyright de las fotografías de su ropa, dibujos y libros de cuentas, que donó a la UFAC (Union Française des Arts du Traje) para el cual trabajó hasta su último día, cuando lo que una vez llamó su “misión apostólica“.


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