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Amy Winehouse, la estrella que sigue brillando a través del tiempo

Desde que escuché la primera nota salir de su voz, supe que era una intérprete diferente. A pesar de que me gusta pensar que soy conocedora de un gran número de músicos, la realidad es que no lo soy; poco había escuchado a cantantes contemporáneas tan talentosas como Amy Winehouse.

Hoy se cumplen 15 años desde que la estrella dejó de brillar para convertirse en una leyenda. Algunos dicen que hay que vivir rápido y morir joven; así fue como, a sus 27 años, Amy llevó al extremo la fama, su vida amorosa y todo un conjunto de elementos que la arrastraron al abuso de sustancias y, eventualmente, a la muerte.

Podría decir muchísimas cosas de su vida personal. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que siempre estuvo rodeada de personas que se aprovecharon de su estatus, incluido su propio padre, quien sacó un disco como solista tras su fallecimiento. Por eso, prefiero enfocarme en su música y hablar de esta alma vieja y hermosa que simplemente no pertenecía a esta época.

Amy Jade Winehouse nació en septiembre de 1983 al norte de Londres y desde pequeña mostró una personalidad histriónica. Con los años, esa esencia se materializó en dos álbumes en los que plasmó su alma jazzera, pues este género fue una de sus principales influencias.

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Amy Winehouse, una artista sin género y gran capacidad de transmitir

A pesar de su aspecto frívolo, ejecutaba con fuerza el jazz, el R&B, el soul y el ska. Con cada una de sus composiciones —que van más allá de cualquier etiqueta— y su manera de interpretarlas, logró transmitir su verdadera cara: una niña pequeña e insegura tratando de sobrevivir ante los extremos de la fama.

Sin embargo, no todo en la vida de Amy fue tristeza. Su primer disco, Frank (2003), lanzado en honor a Frank Sinatra, fue un trabajo íntimo que fluyó en la industria musical como una corriente de novedad y reconocimiento. Los críticos lo recibieron con entusiasmo y compararon su voz con la de leyendas como Sarah Vaughan y Macy Gray.

Frank logró alcanzar el disco de platino en el Reino Unido y fue nominado a los Premios Mercury Music y a los BRIT Awards. En 2004, la cantante se presentó por primera vez en el Festival de Glastonbury y ganó un Premio Ivor Novello a la Mejor Canción Contemporánea por su sencillo «Stronger Than Me».

Pero Amy estaba por afianzar su éxito en el resto del mundo y llegó Back to Black, un disco más maduro y oscuro. Con este material alcanzó la cima absoluta, ganando el premio a la Mejor Artista Británica en 2007.

Para coronar esta hazaña, Amy Winehouse entró al Récord Guinness por ser la primera artista británica en ganar cinco premios Grammy en una sola noche en 2008. El 7 de abril de ese mismo año, Back to Black seguía liderando los rankings europeos, convirtiéndose en el séptimo álbum más vendido de todo el mundo.

Una de las cantantes más icónicas de la primer década de los 2000

¿Qué hizo que Amy Winehouse se convirtiera en una de las cantantes más icónicas de la primera década del 2000? Su éxito no llegó solo. A los 13 años recibió su primera guitarra y poco tiempo más tarde comenzó a componer música y a presentarse en pequeños bares de Londres.

Un par de años después, su novio le entregó a un productor una maqueta que ella había grabado junto con su primera banda de jazz, y así comenzó su carrera profesional. Tiempo después, este material llegó a Universal; decidieron contratarla, aunque al principio no sabían quién diablos era esta maravillosa cantante. La disquera la buscó por todos lados; sin embargo, fue EMI quien se quedó con el contrato editorial de Amy.

Después de grabar Frank con el productor Salaam Remi, decidió trabajar Back to Black con el visionario Mark Ronson, quien la acompañaría el resto de su vida como su productor de cabecera.

Amy, mi gran compañera

Amy Winehouse me acompañó hasta mi época universitaria. Aquel 23 de julio de 2011, mientras hacía mi servicio social, vi la noticia en las redes sociales y me quedé helada. En ese entonces redacté la nota para un portal independiente y me puse a repasar toda su música. Pensé que su muerte por una congestión alcohólica la había consagrado en el superficial mundo de la celebridad; sin embargo, me di cuenta de que había dejado una huella imborrable en mí y en millones de personas.

Canciones como «Love Is a Losing Game», «Rehab», «Back to Black» y «Valerie», solo por mencionar algunas, han dejado un legado indestructible. La reconozco como esa cantante poderosa y extremadamente talentosa que no pudo —o más bien nunca quiso— poner su vida en orden. Pero ¿quién puede culparla?

Las personas responsables de la difusión masiva de su música lanzaron álbumes póstumos con algunas canciones que habían quedado guardadas en un cajón. También se estrenó un documental en 2015 llamado Amy que, a mi parecer, fue muy sensacionalista y no le hizo justicia, pero esa es otra historia.

Amy Winehouse fue una mujer feroz que defendió siempre con pasión su música y su estilo. Me gustaría terminar este texto con una de las canciones más profundas y emblemáticas de su carrera, esperando que disfruten cada segundo tanto como yo.

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