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El MAM propone una revisión crítica del arte mexicano de la primera mitad del siglo XX

Por: Óscar Genis

Con 116 obras de 57 artistas, el Museo de Arte Moderno (MAM) presenta La colección. Redes y trayectorias del arte mexicano, 1910-1950, una exposición que revisa algunas de las manifestaciones más representativas de la primera mitad del siglo XX desde una mirada crítica, inclusiva y renovada.

La muestra reúne pinturas, fotografías, esculturas, dibujos y bocetos pertenecientes al acervo del recinto. Entre las piezas exhibidas se encuentran obras de Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Gerardo Murillo «Dr. Atl», Remedios Varo, Héctor García y Manuel Álvarez Bravo, entre otros creadores fundamentales para comprender la evolución del arte mexicano.

Abierta al público a partir del 4 de junio, la exposición propone una revisión de los discursos que marcaron la producción artística del periodo posterior a la Revolución Mexicana. Temas como la construcción de la identidad nacional, la representación del cuerpo masculino y la participación de las mujeres en el ámbito artístico son abordados a través de una curaduría que busca ampliar las lecturas tradicionales de estas obras.

Uno de los momentos centrales del recorrido es la exhibición de Las dos Fridas (1939), una de las piezas más emblemáticas de Frida Kahlo y también una de las más visitadas dentro de la colección del museo. En ella, la artista explora distintas facetas de su identidad mediante una imagen dual que alude tanto a sus raíces culturales como a las tensiones asociadas con el mestizaje y la pertenencia.

MAM: Múltiples miradas del México posrevolucionario

La exposición toma como referencia Ídolos tras los altares, libro publicado en 1929 por Anita Brenner, considerado una obra clave para entender el panorama cultural del México posrevolucionario. A partir de este planteamiento, el recorrido invita a reconsiderar la producción artística de aquellos años desde perspectivas más amplias y diversas.

Las salas reúnen escenas de la vida cotidiana, paisajes, representaciones de tradiciones populares, reflexiones políticas y aproximaciones a la riqueza cultural del país. En conjunto, las obras muestran cómo los artistas de la época contribuyeron a construir nuevas narrativas visuales sobre México.

El público también podrá apreciar autorretratos de figuras como Juan O’Gorman y Frida Kahlo, además de obras inspiradas en las tehuanas, convertidas durante esos años en un poderoso símbolo de identidad nacional. La selección incluye asimismo bocetos y proyectos que nunca llegaron a concretarse, ofreciendo una mirada poco frecuente a los procesos creativos de sus autores.

Más que una revisión histórica, La colección. Redes y trayectorias del arte mexicano, 1910-1950 plantea un diálogo entre pasado y presente que permite redescubrir algunas de las obras más significativas del arte mexicano desde nuevas perspectivas.

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