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Frankenstein de Guillermo del Toro: Una avalancha de sentimientos

Guillermo del Toro es uno de los cineastas más ilustres de nuestra generación. Su sentido humano y la sensibilidad artística tan fina que trae en las venas resultan ser la fórmula perfecta para hacer un cine profundamente conmovedor y, usualmente, con una enseñanza que se queda en la memoria. A través de sus narrativas nos adentra en su mundo, donde la belleza nace de lo inesperado: de la muerte, de lo monstruoso, de la soledad. Su nueva película, Frankenstein, es una muestra de ello.

Del Toro siempre nos deja con una avalancha de sentimientos y esta vez no es diferente. Frankenstein, el clásico de Mary Shelley (otra artista visionaria), es reinventado por el cineasta mexicano con gran carga simbólica y detalles que elevan la sensibilidad de los espectadores.

La fotografía de Frankenstein

Las imágenes que vemos en pantalla están marcadas desde el inicio con un tono sombrío y contemplativo. El director de fotografía, Dan Laustsen, colaborador de Guillermo del Toro en otras películas como La forma del agua, despliega un juego de luces y sombras que construye el universo de Victor Frankenstein y la criatura.

Durante el día podemos sentir la calidez de los tonos naturales; en contraste, los exteriores son fríos y desolados. El estilo barroco toma protagonismo y se aprecian en las paredes con pinturas religiosas y retratos clásicos. Es un universo visual donde lo monstruoso es bello y lo humano, algo inquietante.

Actuaciones

Jacob Elordi encarna a “la criatura”, un ser completo e incompleto que vaga entre recuerdos de los diferentes hombres que lo conforman, sin una identidad propia, tratando de comprender al mundo que lo rodea. Me parece que es uno de los personajes más entrañables de la película, y no solo por su protagonismo, sino porque logra interpretar al personaje de manera sensible, con un dolor palpable, pero, en el fondo, hermoso.

Oscar Isaac lleva al doctor Víctor Frankenstein al borde de la locura, haciéndole juego al rostro de una persona que pareciera siempre enferma. Encarna el ego y el cinismo; una espiral que lo lleva a su declive; nos llena de rechazo y lástima a la vez.

Mia Goth interpreta con una seguridad inspiradora a Elizabeth Lavenza, una mujer que, por sus ideas, se encuentra atrapada entre una vida que no siente propia y un sentimiento puro e inexplicable que la lleva a un destino desconcertante. Pienso que fue un papel perfecto para ella, que siempre encarna papeles de mujeres empoderadas y siempre dispuesta a interpretar únicamente la femme fatale.

Lo que Frankenstein nos enseña

¿Despierta emociones? Todo el tiempo. Es como algunos pudiéramos vernos en la criatura. En su tristeza, en su angustia, pero también en la curiosidad de un niño y en la necesidad de pertenecer. Para ser un monstruo, no hay nada más humano que eso.

Creo que lo más relevante de Frankenstein es la importancia de vencer los prejuicios. La desinformación, la discriminación y la religión llevan a los seres humanos al nulo entendimiento; si todos nos escucháramos, dejaríamos de vernos como monstruos y nos empezaríamos a ver más transparentes.

Desde El Laberinto del Fauno no sentía tanto desgarro en una película de Guillermo del Toro como pasó con Frankenstein. Creo que es un buen momento para generar empatía con uno de los clásicos de la literatura más adaptados a diferentes formatos. No por nada es la figura decorativa más famosa de la spooky season.

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