
El fascinante mundo de George R. R. Martin nos ha atrapado a todos de alguna manera. Incluso los detractores de la fantasía y la ciencia ficción han hablado de Juego de Tronos. Pero una cosa son los libros y otra muy diferente el fenómeno que generó la serie homónima producida por HBO.
Juego de Tronos nos muestra las dinámicas de poder más enfermas y hasta dónde pueden llegar las personas para conseguirlo. En esta historia, los protagonistas son los linajes que han gobernado los Siete Reinos durante siglos. Cada uno de sus personajes tiene giros a lo largo de los años que sorprenden y apasionan; desde los Lannister hasta los Stark, las familias de esta ficción hicieron que millones de espectadores se pegaran al televisor cada domingo por la noche para disfrutar de una nueva entrega.
La serie duró ocho temporadas, cada una con sus altibajos. Sin embargo, al avanzar el tiempo, las últimas entregas se sentían extrañas. Esto se debió, principalmente, a los dramáticos cambios que tuvo el guion; uno de los más importantes (alerta de spoiler) fue la muerte y resurgimiento de Jon Snow, que cambió por completo el rumbo de la trama. Además, algo muy comentado desde el inicio fue la omisión de Aegon Targaryen (el hijo menor de Rhaegar Targaryen), quien se supone debería buscar el trono en lugar de su tía, Daenerys Targaryen.
Se transmite el capítulo final
Hacia las últimas temporadas la serie se volvió muy polémica entre el fandom, pero, al mismo tiempo, todos queríamos más y más de Juego de Tronos. Después de una entrega final con emociones fuertes, verdades reveladas y escenas impactantes, estábamos listos para conocer al personaje que reinaría todo, o para presenciar la destrucción de este.
El final decepcionó a muchos. El sabor de boca fue agridulce: dulce por la inevitable melancolía que provocaba el desenlace, y agrio porque quizá Bran Stark era el personaje menos deseado por los seguidores. Nadie apostaba por él.
Sin embargo, ese último capítulo, transmitido el 19 de mayo de 2019, rompió récords de audiencia en Estados Unidos con 19.3 millones de espectadores. Lo más cercano a esa cifra en la historia de la cadena (y no tan cerca) fue el estreno de la cuarta temporada de Los Soprano en 2002, que atrajo a 13.4 millones de suscriptores.
El destino de las familias
Una de las subtramas que nos tenía a todos con el Jesús en la boca fue el destino de Daenerys Targaryen. Una heroína que al final no pudo escapar de su apellido y adoptó la conducta maniática que llevó a su familia a la extinción.
Durante todo Juego de Tronos esperábamos cualquier cosa, menos lo que se presentó en la pantalla. Al final, los sobrevivientes tomaron su lugar: la coronación de Bran como rey de los Siete Reinos —estableciendo una monarquía electiva—, Arya Stark embarcándose en un viaje para descubrir el mundo, Sansa Stark convertida en la Reina en el Norte y Jon Snow desterrado a la Guardia de la Noche. Por su parte, Tyrion Lannister fue declarado Mano del Rey.
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La Casa del Dragón y El Caballero de los Siete Reinos
Al universo de HBO se han sumado dos series que expanden este universo: La Casa del Dragón y El Caballero de los Siete Reinos.
La primera cuenta la historia de la dinastía Targaryen, una de las familias más temidas de Westeros que llegó a su fin por las traiciones y disputas por el poder, situada 172 años antes de los sucesos registrados en la primera temporada de la serie original.
La segunda está ubicada unos 70 años antes de Juego de Tronos. Es una entrañable historia de amistad que narra las aventuras de Ser Duncan el Alto y su fiel escudero, Egg. La serie es uno de los proyectos más esperados por el fandom para expandir el legado de Poniente.