
El maestro Carlos Prieto ya tiene un lugar en los libros de historia. Siempre con su chelo en mano, sin soltarlo ni un momento desde que aprendió a tocarlo. Él no solo interpreta música, también la escribe y la comparte como un puente entre culturas, generaciones y disciplinas.
Nacido en la Ciudad de México en 1937, el chelista Carlos Prieto es mucho más que un virtuoso del violonchelo. Es ingeniero, economista, escritor, académico y embajador cultural que ha dedicado su vida a fomentar la música clásica en el mundo, especialmente en América Latina.
Una historia marcada por el destino y la disciplina
Desde los cuatro años, Carlos Prieto fue destinado al chelo por una necesidad familiar: completar un cuarteto de cuerdas. Su formación comenzó con el maestro húngaro Imre Hartman y continuó con figuras legendarias como Pierre Fournier en Ginebra y Leonard Rose en Nueva York.
Paralelamente estudió ingeniería y economía en el MIT, donde también fue primer chelista de la orquesta universitaria y obtuvo un título de lengua rusa en la Universidad de Moscú.
Su vida está llena de encuentros memorables: fue amigo de Igor Stravinsky, acompañándolo en su regreso histórico a Rusia en 1962, y conoció a Dmitri Shostakóvich, cuya obra ha interpretado con maestría. Incluso compartió escenario con el reconocido músico japones Yo-Yo Ma.
Esta dualidad entre ciencia y arte ha definido su enfoque riguroso y sensible hacia la música.
Relevancia cultural en México
El maestro Prieto ha formado parte importante en la revitalización del repertorio mexicano para violonchelo. En los años 80, impulsó la creación de obras para este instrumento, colaborando con compositores como Blas Galindo, quien escribió para él la ‘Sonata para violonchelo solo y el Concierto para violonchelo y orquesta’. Gracias a su iniciativa, más de 110 obras han sido compuestas o dedicadas a él, muchas de ellas por autores latinoamericanos.
Su labor ha sido reconocida con múltiples distinciones, entre ellas el Premio Nacional de Ciencias y Artes (2008), la Medalla Bellas Artes (2012) y la Medalla Pushkin del gobierno ruso. Además, desde 1998, un concurso internacional de violonchelo lleva su nombre, consolidando su legado pedagógico.
Proyección internacional
Carlos Prieto ha tocado en los escenarios más prestigiosos del mundo: Carnegie Hall, Lincoln Center, Barbican Hall, Salle Pleyel, Auditorio Nacional de Madrid, Conservatorio de Moscú, entre muchos otros. Ha grabado más de 100 obras, incluyendo las suites de Bach y piezas de Beethoven, Fauré, Kodály y Saint-Saëns, así como música iberoamericana de los siglos XIX al XXI.
Su colaboración con Yo-Yo Ma ha sido especialmente significativa, incluyendo el estreno mundial de ´Canto a la Música´ de Samuel Zyman en la Sala Nezahualcóyotl. Esta alianza entre dos titanes del chelo ha reforzado la visibilidad de la música mexicana en el circuito internacional.
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Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua AML
Carlos Prieto fue invitado a participar en la celebración de los 150 años de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), donde ofreció un concierto en la sesión inaugural celebrada el 2 de septiembre (2025). Su intervención combinó ensayo histórico, autobiografía y literatura de viajes, demostrando su agilidad tanto con el arco como con la palabra.
Recital para BBVA México
Recientemente, Carlos Prieto ofreció un recital exclusivo para trabajadores internos y colaboradores de BBVA México, en una iniciativa que buscó acercar la música clásica a nuevos públicos. El evento fue celebrado como una muestra de sensibilidad institucional y compromiso cultural, donde leyó fragmentos del libro ´Sonidos de México’ un libro de Fundación BBVA México en el que tuvo participación y después tocó piezas emblemáticas de su repertorio.
Carlos Prieto es un artista en todo el sentido de la palabra, un chelista de talento excepcional, escribe y enseña con la misma pasión. Su trayectoria es una prueba de que la música es un vehículo de identidad, diálogo y memoria. En cada nota que emite su chelo, resuena la historia de México y el eco de un mundo que lo reconoce como uno de sus grandes intérpretes.