
El GIFF (Guanajuato International Film Festival) dio la bienvenida a un actor que está en el corazón de los mexicanos. Se trata de Joaquín Cosío, que ha interpretado papeles memorables en el cine mexicano como “El mascarita” de Matando Cabos y el “El Cochiloco” de la película El Infierno.
Entrega de la Cruz de Plata Más Cine
En una emotiva ceremonia realizada el sábado 27 de julio (2024), Joaquín Cosío recibió un homenaje del GIFF con invitados especiales y conmovedores discursos. Los actores y actrices, Diana Bovio y Ianis Guerrero le dieron una cálida bienvenida; Ximena Ayala y Kristyan Ferrer dieron emotivos discursos en honor a él.
Se hizo un repaso de su carrera a través de un video que trajo los momentos y personajes más importantes de su carrera artística, en el que vimos fragmentos de diálogos memorables y hasta las pruebas de casting que alguna vez realizó.
Hacia el final del evento, recibió dos importantes reconocimientos: La Cruz de Plata Más Cine y la Medalla Filmoteca de la UNAM, que levantó con orgullo en medio de porras y aplausos.
Clase Magistral Joaquín Cosío
El domingo 28 de julio por la mañana dio una clase magistral en el Teatro de la Ciudad de Irapuato, que fue moderada por el directo Emilio Portes, con quien trabajó en la película “El precio de educarlos”, misma que fue presentada en el GIFF.
La charla inició con la historia de Joaquín Cosío, desde que nació en Tepic, Nayarit en 1962. Estudio la carrera de Ciencias de la Comunicación en Ciudad Juárez; su plan de vida era sencillo, que la vida le tendría preparada una sorpresa inimaginable.
Una de sus pasiones siempre fue el teatro, consumiendo y actuando de manera local. Platicó a la audiencia que lo hacía de manera amateur e incluso lo hacía con sus propios recursos.
A principios del año 2000 hizo una audición para una de Felipe Ángeles y vino a la CDMX para dar algunas funciones; al verlo, una persona se le acercó para ofrecerle un casting de comerciales. Menciona que se trataba de un comercial para los cigarros Delicados, pero el destino le tendría preparado algo más grande.
Te recomendamos leer: GIFF 2024; Corina y el miedo a conquistar los sueños
Matando Cabos detona su carrera actoral
Joaquín Cosío platicó que desde pequeño fue aficionado a la lucha libre, y jugaba imitando las poses de los luchadores. Esa herencia le ayudó al momento de audicionar para Matando Cabos, pero él no tenía conocimiento de qué se trataba el papel.
Compitió con un actor reconocido, Jesús Ochoa, y sorpresivamente él quedó con el papel. Esto le valió la nominación al Ariel. Después hizo algunos cortos y papeles pequeños.
Después llegó el personaje que le cambiaría la vida: El Cochiloco. El cine siempre fue su meta.
Entre otras anécdotas, habló que cómo se prepara para un papel. Comenta que no tuvo formación académica de actor, pero tenía el entusiasmo y energía por la actuación.
“El teatro es la gran plaforma de todos los actores, te enseña a construir el personaje».
Pero en el cine es diferente.
“En el cine es lo que piensas. Lo que piensas es lo que se ve. En cine tienes que dominar el texto completo. Olvidarte del texto para que sea espontaneo, dicho por primera vez. Tienes otras preocupaciones”.
Pero hasta el más grade de los actores tiene miedos e inseguridades.
“Porque así es el ser humano, imperfecto. El arte es humanidad, error, conflicto, belleza”.
Hollywood y los complementos de su carrera
Joaquín Cosío nunca pensó en llegar a Hollywood, pero un casting que nunca quiso hacer lo llevó a aparecer en la película de James Bond Quantum of Solace en 2008.
«Actuar me ha salvado siempre.»
También ha incursionado en el doblaje, que no lo considera fácil. Aprendió técnicas de lipsync, a divertirse mientras trabaja y ser paciente para aprender.
“Las películas siempre te enseñan algo”.
Incluso ha hecho podcast en el papel de Wolverine. Esto le recuerda a sus épocas de niño, dónde escuchaba radio novelas, en particular a Kaliman, incluso estudió producción radiofónica en Ecuador.
Entre sus propios personajes, al que le tiene más cariño es al agente Jesús de la película Pastorela, una historia muy divertida e intrincada. Se trata de un judicial que su sueño es salir en una pastorela, compartiendo créditos con Carlos Cobos.
«La recuerdo con mucho cariño, fue muy divertido».
Si inspiración como actor, son mismos actores. Actores mexicanos como Jesús Ochoa, Silverio Palacios, Damian Alcázar y Daniel Jimenez Cacho.
Finaliza con una reflexión de tomar la responsabilidad de estar a la altura de grandes actores y aprender a aceptar los “no” y no sufrir ante eso. “Es fuerte, pero hay que aprender a asumir el no porque es una parte sustancial de la vida”.