
Durante el International Guanajuato Film Festival GIFF, se rinde homenaje a tres mujeres con destacas trayectorias, pero con caminos muy diferentes: Claudia Ramírez, Marina Stravenhagen y Adriana Paz.
Este viernes 26 de julio, Claudia Ramírez, actriz de cine y televisión, y Marina Stravenhagen, guionista de cine, participaron en una conferencia magistral en el primer día del GIFF en Irapuato.
El Teatro de la Ciudad de Irapuato fue el escenario en el que compartieron anécdotas y puntos de vista respecto al cine y la actuación. Se charló acerca de los retos de las mujeres en la industria cinematográfica, de la maternidad, y sus pasiones, además del cine.
Tomando los espacios de los hombres
Ambas artistas coincidieron en que pertenecen a una generación en la que todavía se esperaba que las mujeres tomaran un papel parcial, entre sus actividades de casa y su trabajo en el cine.
Incluso, en el caso de Marina, comenta que la parte técnica del cine, eran papeles ocupados por los hombres. Su generación rompió con todo eso.
Incluso fue la primera directora del Instituto Mexicano de Cinematografía – IMCINE del 2007 al 2012 y en su gestión se publicó el primer Anuario Estadístico de Cine Mexicano. También fundó y dirigió la primera edición del Festival Internacional de Escuelas de Cine.
En el caso de Claudia Ramírez, confiesa salirse del glamour del cine. Se describe como una persona sencilla, que no se pinta ni se viste como otras actrices, ella es más natural.
Una de sus pasiones es el arte y paradójicamente, ha hecho más televisión. Comentó que empezó haciendo cine, pero su carrera fue hacia las novelas; su película más importante fue “Solo con tu pareja” que marcó su carrera en 1991, como parte del nuevo cine mexicano.
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La maternidad y el cine
Salió del panorama de la actuación por convicción propia para ver crecer a sus dos hijos, pero al momento de regresar a la actuación todo era muy diferente. Ella misma se preguntaba “¿quién se va a acordar de mí?”.
A su regreso a la pantalla, consiguió un papel en la película “El club de los idealistas” que se estrenó en el 2020 en Guadalajara. Y siempre está buscando algo más. Piensa que los seres se transforman con el tiempo, siempre hay la inquietud de hacer algo más.
En cuanto a la maternidad, coincide con Marina, cuando estás en el cine, las amistades son importantes en la crianza. Y regularmente, las y los hijos están presentes en el set, en las noches de desvelo: “El cine como parte de nosotros. Como parte de nuestras vidas”.
La era de la digitalización
Son épocas de cambios y adaptación. La narrativa cinematográfica también se transforma: la producción o tecnología que no se tenía antes. Y el paradigma del consumo también. Es un reto adecuarse a la historia que quiere contar. En términos creativos y narrativos.
Para ambas es interesante el tema de la digitalización, ya que notan un cambio radical en la industria. Marina comenta que la creación de contenido, o al menos la escritura de guion, se vuelve cada vez más complicado por la competencia tan voraz que existe.
Claudia comentó que ella también lo resiente. En este caso, en la selección del casting, ya que al final los papeles caen en las personas más mediáticas en redes sociales. Si no estás ahí, nadie se acuerda de ti.
Los festivales de cine
«Las películas se tienen que ver en el cine», dice Claudia. Para ellas, los festivales de cine son plataformas importantes para conocer a otros creadores. “Hay que venir y hacer una comunidad”.
La vorágine de contenidos audiovisuales es una competencia feroz y por eso es fundamental hablar con personas de la industria y hacer reflexión colectiva.
Marina contó una anécdota especial, al ser homenajeada en el GIFF, se reencontró con el guionista de la película Animal Humano que también se presenta en el festival. Ella lo asesoró en una residencia en España y confiesa que fue una grata sorpresa ver que la película se realizó con un gran resultado.
“Ver un agradecimiento en la pantalla es increíble, vas sembrando, hay que tener paciencia”.
Respecto al homenaje, ambas artistas se sienten profundamente agradecida por este homenaje:
“Que la gente te reconozca y te siga, es la magia que te da el cine. Lo hace sentir a uno muy orgullo”, puntualizó Claudia.
Marina comentó: «Que la gente te reconozca es muy bonito, el homenaje ha sido enriquecedor, he podido reconectar con gente”.
El delicioso arte de la cocina
Ambas actrices tienen en común la cocina, una muestra de amor que les gusta compartir con sus seres queridos.
Marina dice que la cocina tiene una sensación y de pertenencia. Y una experiencia colectiva, cocinar para otros. “El cine es como la cocina, vas desde lo más básico a un gran resultado”.
Compartir la cocina también es amor, es alquimia. A través de ello conoces al mundo.
Y el mensaje final es que hay que vivir a tope y valorar a la gente que ya no está. Superó un cáncer de mamá y solo queda seguir haciendo lo que más te gusta+. “Estar aquí cuando se pueda. Darlo todo siempre”.