
La ilusión de miles de jóvenes por conseguir un lugar en la Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM se transformó en indignación. Lo que comenzó a principios de año como una ambiciosa transición digital hacia los exámenes de admisión 100% en línea, terminó estrellándose contra una realidad marcada por la filtración de reactivos, trampas sofisticadas y la intervención de la Inteligencia Artificial (IA).
El escándalo ha escalado a tal magnitud que la Máxima Casa de Estudios anunció la suspensión provisional de todo el proceso de inscripción para los alumnos de primer semestre de nivel licenciatura del ciclo escolar 2026-2027/1. Los trámites, que estaban programados para iniciar formalmente este lunes 27 de julio, han quedado congelados por instrucciones de la Rectoría hasta que una Comisión Técnica concluya una auditoría exhaustiva del Proceso de Selección. Esta medida drástica busca salvaguardar la certeza de los participantes y garantizar la honestidad académica.
El descaro en redes: «Quedé gracias a ChatGPT»
Mientras miles de estudiantes honestos asimilaban el rechazo tras haber pasado meses estudiando en librerías y simuladores, en foros públicos y grupos de redes sociales comunitarias comenzó a brotar el cinismo. Capturas de pantalla de grupos en Facebook, WhatsApp y Telegram revelaron a supuestos seleccionados admitiendo, sin el menor remordimiento, cómo eludieron los sistemas de vigilancia.
“Quedé en médico cirujano, gracias, ChatGPT”, presumía de forma descarada un usuario en redes sociales. Testimonios similares de aspirantes admitiendo el uso de herramientas de IA para responder los reactivos en segundos inundaron los espacios digitales. La indignación creció al revelarse la anomalía estadística: la carrera de Medicina registró puntajes inusualmente perfectos y un salto drástico en los promedios de aciertos mínimos en comparación con ciclos anteriores, lo que disparó el puntaje de corte hasta niveles nunca antes vistos debido a la inflación artificial de calificaciones de quienes recurrieron al fraude.
La caída del ojo digital de la UNAM
El sistema implementado por la UNAM de forma remota integraba herramientas avanzadas de rastreo ocular, bloqueadores automáticos de navegadores y mecanismos de detección basados en IA destinados a garantizar la integridad del concurso. Sin embargo, la tecnología fue rebasada con relativa facilidad.
Especialistas y aspirantes denunciaron que las tácticas para cometer fraude académico se viralizaron rápidamente antes de la prueba. Entre las estratagemas utilizadas destacaba ocultar un segundo teléfono móvil o cámaras en los puntos ciegos para fotografiar las preguntas, compartir pantallas en tiempo real mediante Discord para recibir ayuda externa o apoyarse directamente en modelos de IA para resolver el cuestionario en paralelo. El software no fue capaz de detectar a los infractores.
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El costo de la trampa y las acciones institucionales
En la otra cara de la moneda están aquellos aspirantes a la UNAM cuyos exámenes fueron cancelados de manera injusta. El algoritmo encargado de la supervisión remota penalizó de forma arbitraria fallas legítimas en la conexión a internet, ladridos de mascotas o el ruido cotidiano de la calle, arruinando el esfuerzo honesto de cientos de familias.
El golpe ético es devastador para la comunidad universitaria. Por orden del rector Leonardo Lomelí Vanegas, la UNAM ya ha interpuesto denuncias penales ante la Fiscalía contra quienes resulten responsables por la venta y filtración de reactivos. Mientras el inicio de cursos pende de un hilo por la pausa en las matriculaciones, la demanda estudiantil de dar marcha atrás a la modalidad digital y regresar al formato 100% presencial resuena con más fuerza que nunca. La transparencia académica del país se encuentra bajo la lupa más estricta de su historia moderna.
Ante la incertidumbre generalizada, la institución aclaró un punto crucial: los estudiantes que acceden mediante el pase reglamentado (pase directo) tienen su lugar completamente asegurado, siempre y cuando cumplan con los requisitos reglamentarios y los tiempos promedio estipulados por su respectiva escuela o facultad, ya que este subsistema es ajeno a las irregularidades detectadas en la modalidad digital.