
Dos años y dos días después del devastador ataque del 7 de octubre de 2023, que dejó 1.200 muertos en Israel y 251 personas secuestradas por Hamás, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo que podría marcar el inicio del fin de la guerra en Gaza.
La primera fase del plan de paz, negociada en Egipto con mediación internacional, ha sido firmada por ambas partes, generando reacciones de alivio, esperanza y cautela en todo el mundo.
¿Qué contempla el acuerdo de Paz con Gaza?
La primera fase del plan de paz de 20 puntos incluye dos medidas clave: la liberación de todos los rehenes retenidos por Hamás y la retirada de las tropas israelíes a una línea acordada. Según Trump, esto representa “un paso hacia una paz sólida, duradera y eterna”, mientras que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo calificó como “un gran día para Israel”.
Hamás, por su parte, declaró que el acuerdo “pondrá fin a la guerra en Gaza”, garantizará la retirada completa de las fuerzas israelíes, permitirá el ingreso de ayuda humanitaria y establecerá un intercambio de prisioneros. Israel reconoce que aún hay 48 rehenes en Gaza, de los cuales se cree que 20 están vivos.
¿Cómo se logró?
Las negociaciones no fueron directas entre Israel y Hamás. El enviado de Trump a Medio Oriente, Steve Witkoff, junto con Jared Kushner y representantes de Egipto, Qatar y Turquía, actuaron como mediadores. Tras tres días de intensas conversaciones en El Cairo, se logró la firma de esta primera fase.
El gobierno israelí tiene previsto votar el acuerdo este jueves. Si se aprueba, la retirada militar se ejecutaría en 24 horas, seguida de un periodo de 72 horas durante el cual Hamás liberaría a los rehenes vivos, comenzando el lunes.
Lo que aún no está claro
Aunque el anuncio ha sido recibido con entusiasmo, quedan puntos críticos sin resolver. El desarme de Hamás es uno de ellos. El grupo ha reiterado que no entregará las armas hasta que se establezca un Estado palestino, lo que choca con el plan de Trump, que exige su desarme.
Otro tema espinoso es la gobernanza futura de Gaza. El plan propone que Hamás no tenga participación en el gobierno y que la administración temporal recaiga en un comité palestino tecnocrático y apolítico, antes de transferirse a la Autoridad Palestina.
Sin embargo, Benjamin Netanyahu ha mostrado resistencia a esta última opción, y los sectores ultranacionalistas de su coalición podrían oponerse aún más, al defender la reconstrucción de asentamientos judíos en Gaza.
Hamás, por su parte, insiste en mantener un papel en el futuro gobierno del enclave. Además, hasta el miércoles por la noche, aún no había recibido la lista final de prisioneros palestinos que Israel planea liberar. El plan contempla la excarcelación de 250 condenados a cadena perpetua y 1.700 detenidos tras el ataque de octubre de 2023.
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Reacciones locales y globales
Las familias de los rehenes israelíes han expresado su alivio. Eli Sharabi, quien perdió a su esposa e hijos y cuyo hermano sigue retenido, escribió:
“Gran alegría, no puedo esperar a ver a todos en casa”. La madre de Nimrod Cohen, otro rehén, publicó: “Hijo mío, vas a volver a casa”.
En Gaza, el anuncio fue recibido con celebraciones. Abdul Majeed abd Rabbo, residente de Jan Yunis, expresó:
“Gracias a Dios por el alto al fuego, el fin del derramamiento de sangre y las matanzas”.
A nivel internacional, líderes como António Guterres, secretario general de la ONU, y Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, han instado a ambas partes a cumplir el acuerdo. Guterres aseguró que la ONU apoyará su implementación y reforzará la entrega de ayuda humanitaria. Starmer calificó el momento como “de profundo alivio”, especialmente para los rehenes, sus familias y la población civil de Gaza.
¿Un nuevo horizonte?
Aunque el camino hacia una paz duradera aún está lleno de obstáculos, esta primera fase representa un avance significativo. La liberación de rehenes, la retirada militar y el compromiso de ayuda humanitaria podrían sentar las bases para una resolución más amplia del conflicto. Sin embargo, el éxito del acuerdo dependerá de la voluntad política de ambas partes y del respaldo sostenido de la comunidad internacional.
En medio de la devastación, este respiro ofrece una oportunidad para reconstruir, sanar y mirar hacia un futuro donde la paz no sea solo una promesa, sino una realidad compartida.