
La madrugada del 3 de enero (2026) quedará registrada como un punto de inflexión en la historia reciente de Venezuela. En un anuncio realizado a través de su red social Truth Social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo un operativo a gran escala en Caracas, logrando la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Los reportes iniciales comenzaron con explosiones y sobrevuelos de aeronaves militares en distintos puntos de la capital venezolana. Testigos señalaron que durante la madrugada se escucharon detonaciones cerca de instalaciones estratégicas, lo que generó alarma entre la población. Horas más tarde, Trump aseguró que la operación había sido “exitosa” y que Maduro había sido trasladado fuera del país por vía aérea.
Ataque militar a Venezuela
De acuerdo con medios internacionales, la acción habría sido ejecutada por unidades de élite del ejército estadounidense, incluyendo el Delta Force, especializado en operaciones de extracción de alto perfil. La confirmación oficial llegó acompañada de la promesa de Trump de ofrecer más detalles en una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, Florida, programada para ese mismo día.
La noticia provocó una ola de reacciones internacionales. Gobiernos de América Latina y Europa convocaron reuniones de emergencia para evaluar el impacto de la captura de Maduro. Mientras algunos líderes celebraron la acción como un paso hacia la restauración democrática en Venezuela, otros expresaron preocupación por la violación de la soberanía nacional y el riesgo de una escalada militar en la región.
En Venezuela, la situación se tornó confusa. Aunque se confirmaron explosiones en Caracas, hasta la redacción de esta nota no hay cifras oficiales de víctimas ni un pronunciamiento inmediato de las Fuerzas Armadas venezolanas. La población amaneció entre la incertidumbre y la expectativa, con sectores opositores celebrando la caída del régimen y simpatizantes del chavismo denunciando una intervención extranjera.
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Captura de Nicolás Maduro
Tras la captura de Maduro, las autoridades venezolanas han pedido a Estados Unidos una prueba de que el presidente está vivo. Si eso fuera así, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, declaró que Maduro enfrentará un juicio penal en Estados Unidos, lo que marca un giro radical en el panorama político regional.
Hasta el momento, la oposición venezolana encabezada por María Corina Machado y Edmundo González, no se han pronunciado al respecto. Más allá de la captura, el operativo militar y los bombardeos en la capital reflejan la magnitud de la acción emprendida por Washington.
La madrugada del 3 de enero no solo significó la detención de un presidente en funciones, sino también la demostración de fuerza de Estados Unidos en un contexto de alta tensión geopolítica. Las explosiones registradas en la capital y la extracción aérea del mandatario marcan un episodio sin precedentes en la historia contemporánea de Venezuela, cuyo desenlace aún está por escribirse.