
El fin de semana pasado, un grupo de cuatro mujeres decidió grabar videos sin fines de lucro en un espacio del Centro Histórico de la Ciudad de México, con la intención de divertirse y compartir un momento recreativo.
Colocaron sus pertenencias cerca de una banca y utilizaron una pequeña grabadora para ambientar sus coreografías. La actividad se desarrollaba de manera pacífica hasta que fueron abordados por una mujer que se identificó rápidamente como integrante del programa de Defensoras y Defensores del Espacio Público 2026, mostrando un gafete.
La intervención de la autoridad
La funcionaria les indicó que no podían permanecer en el lugar porque interrumpían el tránsito de personas y el comercio. Incluso los amenazó con llamar a la patrulla para desalojarlos. Posteriormente, les sugirió trasladarse a los pasillos, pero advirtió que otros compañeros podrían moverlos también.
Ante esta situación, el grupo decidió continuar sus grabaciones en Tlatelolco, donde lograron realizar varias piezas sin contratiempos. Cabe destacar que en el mismo espacio donde inicialmente ensayaban, es común ver actividades recreativas como canto, baile y patinaje.
¿Qué es programa Defensoras y Defensores del Espacio Público 2026?
De acuerdo con información oficial, el programa “Defensoras y Defensores del Espacio Público 2026” fue lanzado por la Secretaría de Gobierno de la CDMX con el objetivo de recuperar calles del Centro Histórico afectadas por el comercio informal, así como garantizar el uso adecuado de la vía pública y proteger el patrimonio cultural.
Este programa busca ordenar el espacio público, pero también ha generado cuestionamientos sobre su impacto en actividades culturales y recreativas espontáneas. Su presupuesto es de 27 millones 90 mil pesos.
La iniciativa plantea que, mediante apoyos económicos, 200 hombres y 200 mujeres colaboren en tareas que abarcan desde la organización de la vía pública hasta la creación de un registro de comerciantes y agrupaciones que operan en 282 tramos y 56 calles.
Abuso de la autoridad
Este caso refleja una tensión constante, el espacio público como lugar de convivencia cultural frente a las políticas de ordenamiento urbano. Mientras los programas buscan regular el comercio informal y garantizar la movilidad, las comunidades lo utilizan para expresarse y recrearse.
Aunque se les señaló que “interrumpían el tráfico del comercio y de las personas”, la actividad se realizaba en un área donde habitualmente hay gente bailando, cantando o patinando. Es decir, no estaban generando un bloqueo extraordinario ni ocupando el espacio de manera exclusiva.
Te recomendamos leer: Relaciones amorosas y de amistad libres de violencia: un llamado a la equidad
El propio programa de Defensoras y Defensores del Espacio Público 2026 tiene como objetivo ordenar el comercio informal y garantizar el libre tránsito. Sin embargo, no prohíbe expresamente actividades culturales o recreativas que no impliquen venta de productos ni apropiación indebida del espacio.
La experiencia de este grupo de adultos mayores evidencia que el debate sobre el uso del espacio público sigue vigente. La pregunta es cómo equilibrar la regulación con la libertad de expresión cultural y artística que históricamente ha caracterizado a las calles de la Ciudad de México.
La Constitución de la CDMX reconoce el derecho de las personas a participar en actividades culturales y recreativas en espacios públicos. Mientras no haya daño a terceros ni fines comerciales no autorizados, estas prácticas forman parte del tejido social y de la vida comunitaria.
Mundial 2026: Políticas de reordenamiento
El discurso del gobierno capitalino presenta estas acciones como parte de un esfuerzo de modernización y dinamismo económico, acompañado de obras de infraestructura que se anuncian como permanentes y beneficiosas para la ciudadanía
Entre julio y octubre de 2025 se registraron cerca de 2,600 quejas por despojo en la Ciudad de México, una cifra que casi alcanzó las 3,300 reportadas en todo 2019, lo que refleja un aumento acelerado de desalojos en vísperas del Mundial. Las zonas más afectadas fueron el Centro Histórico, donde el incremento de rentas y la presión inmobiliaria generaron conflictos por el uso del suelo y el agua.
En este contexto, los grupos más vulnerables —personas en situación de calle, trabajadoras sexuales, comerciantes informales y disidencias— fueron desplazados bajo lo que activistas califican como una estrategia de “maquillaje urbano” para mostrar una ciudad ordenada ante el evento internacional.
Gracias por comentar este tipo de acciones que nos hace cuestionarnos acercs de cuando el gobierno hace estos proyectos, y contratan personal, la capacitación, adiestramiento y criterio de las personas que contratan.
Que fue injusto moverlas.