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Paquete económico 2026: Golpe a la Cultura, El Arte de Resistir con Menos

El Paquete Económico 2026, presentado por la Secretaría de Hacienda, ha encendido las alarmas en el sector cultural mexicano. Con una reducción presupuestal del 13% respecto al año anterior y un incremento superior al 200% en el costo de boletos para recintos culturales, el panorama para la promoción, preservación y acceso al arte y la cultura se torna preocupante.

De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF), el Ramo 48, correspondiente a Cultura, recibirá 13,097.4 millones de pesos, frente a los 15,081.5 millones asignados en 2025. Esta disminución representa una caída interanual del 13% en términos brutos y hasta un 16% en términos reales, considerando la inflación proyectada.

Los recortes más severos recaen sobre dos pilares del patrimonio cultural mexicano: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). El INAH verá una reducción de casi el 22% en su presupuesto, mientras que el INBAL enfrentará una baja del 19.4%.

Estas cifras no solo comprometen la operación cotidiana de museos, zonas arqueológicas y teatros, sino que también ponen en riesgo proyectos de restauración, investigación y difusión cultural.

Aumento en boletos: ¿cultura para quién?

A la par de los recortes, se ha anunciado un incremento de más del 200% en los precios de entrada a recintos culturales administrados por el Estado. Esta medida, justificada como una estrategia de “autosustentabilidad”, podría tener efectos contraproducentes: limitar el acceso de sectores vulnerables, reducir la afluencia a espacios culturales y profundizar la brecha entre ciudadanía y patrimonio.

El aumento en tarifas afecta directamente a museos, zonas arqueológicas, teatros y centros culturales, muchos de los cuales ya enfrentan desafíos de mantenimiento, personal y programación. En un país donde el salario mínimo ronda los 250 pesos diarios, pagar entre 150 y 200 pesos por una entrada cultural representa una barrera significativa para millones de mexicanos.

Cultura en el margen: prioridades presupuestales

Mientras el sector cultural se ajusta el cinturón, otros rubros como energía, defensa y programas sociales reciben aumentos significativos. Por ejemplo, la Secretaría de Energía verá un incremento de más del 86% en su presupuesto. Esta reorientación de recursos refleja una visión de Estado donde la cultura queda relegada a un papel secundario, pese a su valor estratégico en cohesión social, identidad nacional y desarrollo económico.

La cultura no es un lujo, es una necesidad. En tiempos de polarización, crisis económica y transformación social, los espacios culturales ofrecen refugio, diálogo y memoria. Recortar su presupuesto y encarecer su acceso es una decisión que impacta no solo a artistas y gestores, sino a toda la ciudadanía.

Además, el debilitamiento institucional del INAH y el INBAL puede tener consecuencias irreversibles en la conservación del patrimonio tangible e intangible. México, con más de 190 zonas arqueológicas abiertas al público y una vasta red de museos, corre el riesgo de ver deteriorarse sus tesoros sin los recursos necesarios para protegerlos.

Desde colectivos independientes hasta legisladores, se exige una revisión del paquete económico y la implementación de medidas que garanticen el acceso universal a la cultura. Se propone, entre otras cosas, establecer tarifas diferenciadas, fortalecer el financiamiento mixto y priorizar la inversión en comunidades con menor acceso a bienes culturales.

Más allá de cifras, lo que está en juego es el derecho de todos los mexicanos a conocer, disfrutar y construir su identidad a través del arte. En tiempos de austeridad, la cultura debe ser vista como inversión, no como gasto.

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