
Apatía, desidia, estancamiento… Deadbeat. Si estos conceptos te resuenan de vez en cuando, seguramente has transitado por los estados anímicos que Kevin Parker plasma en la nueva producción de Tame Impala.
Navegar por esta década se ha convertido en todo un reto: el aislamiento, el regreso al mundo y, con ello, un montón de desafíos. Siempre hay algo que hacer, siempre hay algo en qué mejorar. Simplemente, es la vida adulta: si no es la pareja, son las citas que no llegan a ningún lado; si no es el trabajo, son los hijos o los «perrihijos». Las obligaciones en casa, las horas extra, la ansiedad… ¿todo eso tiene algún propósito? La fiesta, los excesos y la falta de compromiso, ¿realmente nos llenan?
Parker comprende esto a la perfección y lo expresa con maestría en su nuevo álbum, Deadbeat. Su disciplina casi perfecta para crear música es evidente en cada presentación y material que lanza, cosechando éxito tras éxito. Este nuevo álbum, lanzado el 17 de octubre de 2025, nos presenta un storytelling en retrospectiva de la vida de toda una generación: los momentos importantes, las crisis, las reconciliaciones, los nuevos amores y las nuevas oportunidades.
Deadbeat: El pulso de una generación
Este álbum toca temas comunes en nuestros círculos cercanos: las dificultades para conectar, los «segundos aires», las despedidas, la ansiedad y la depresión. A toda esta locura, Kevin Parker (quien también funge como productor) le imprime un sello de música electrónica cargada de emociones fuertes y personales, explorando los distintos colores del ser humano en su edad media.
Este es el quinto álbum de estudio de Tame Impala y marca su primera colaboración con Columbia Records. Su último material de larga duración fue The Slow Rush (2020), del que se desprendieron éxitos como ‘Borderline’ y ‘Lost In Yesterday’.
En Deadbeat, Parker experimenta con sonidos diversos como el funk, el disco y mucha música electrónica. De hecho, el álbum está inspirado en la escena rave australiana, país natal del artista. Aquí se intuyen sus diferentes estados de ánimo en cada track: desde piezas pesimistas con sonidos pesados, profundos y oscuros, hasta canciones más prendidas, ligeras, alegres… luminosas.
Al ver la portada por primera vez, nos damos cuenta que las portadas minimalistas quedaron atrás y nos encontramos con una carita de bebé: es Peach, la hija mayor de Kevin Parker, de cuatro años. A él lo vemos en blanco y negro, con una mirada enamorada hacia ella. Me pregunto: ¿cómo una portada tan tierna puede contener un ejército de emociones tan fuertes? Supongo que es una reivindicación.
Sin embargo, las críticas hacia Deadbeat han estado muy polarizadas. Medios internacionales especializados como The Guardian y Pitchfork fueron duros con Parker, calificando sus habilidades en la música electrónica como insuficientes y la experiencia del disco como «aburrida». Pero es mejor que lo juzgues por ti mismo.
Los sencillos de Deadbeat
El disco abre con “My old ways”, una canción hermosa y relajante, pero con un contenido bastante oscuro. Comienza como el intro de una grabación casera, una sesión a cappella, un recuerdo. De pronto, nos presenta una grabación en alta definición que te transporta de golpe al presente. Habla de los errores del pasado, de traumas no superados y de tropezar de nuevo con la misma piedra. Cuando creemos haber superado lo peor de nosotros, la vida nos demuestra que siempre hay más.
Otro sencillo destacado es “Dracula”, un relato donde las criaturas nocturnas cobran protagonismo. Narra la existencia entre luces estroboscópicas, sustancias y horas de música; refleja el temor a que los instantes fugaces de evasión concluyan y nos golpee la cruda realidad del amanecer. La euforia, las luces, los tragos y el amor pueden llegar a ser efímeros.
La canción “Loser” aborda la tristeza, la depresión y esos sentimientos que surgen ante las crisis de la edad. ¿Quién no se ha sentido un fracaso alguna vez? Parece que Kevin Parker lo tiene bien medido. Este tema toca fibras sensibles que van directo al ego, a las inseguridades y a la vida para la que no estábamos preparados.
Con “End of summer”, escuchamos un bombo profundo con sintetizador que lanza la pregunta: ¿te has enamorado de tu mejor amigo o de tu amiga de toda la vida? A cierta edad, esto puede pasar. Es una declaratoria de un amor no correspondido.
Historias de vida en 12 tracks
Deadbeat compila las vivencias de una generación. Cada canción encarna a un amigo, a una hermana, o a un extraño desahogándose con nosotros. Son crónicas humanas.
“Not my world” es un viaje auditivo multisensorial donde los instrumentos orgánicos dan paso a la electrónica pura. Habla de lo hermoso que es el mundo, a pesar de no sentirte parte de él. ¿Te suena familiar? Aun así, su belleza no deja de sorprenderte.
Al inicio, las relaciones son sexys y juguetonas; el amor está en el aire. Pero, ¿qué pasa algunos años después? “Obsolete” narra la historia de una relación desgastada: el sentir de un hombre que reconoce la lejanía y frialdad en su pareja, confrontando finalmente una realidad dolorosa. Tanto la letra como la melodía suben de intensidad conforme se teje esta red de incógnitas que quedan expuestas.
El track número dos, “No reply”, va en el mismo tenor, enfocándose en la dificultad para relacionarse: la ansiedad, la incertidumbre y el miedo a ser lastimados. Este relato parece continuar en “See you on Monday”, reiterando ese miedo constante a sentir demasiado.
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También hay contrastes: esa cosquilla de la buena
No todo es oscuridad. El track cinco, “Oblivion”, suena más ligero. Con efectos de sonido psicodélicos («lsdosos») y unas apenas notables marimbas que tropicalizan el momento, te transporta a un lugar más cálido. Evoca esa ilusión de conocer a alguien nuevo, las ganas de enamorarse y ser correspondido, con la inevitable pregunta: ¿funcionará? Incluso se notan destellos de reguetón en sus ritmos de cuatro tiempos.
“Piece of heaven” es el enamoramiento cándido, idílico e ingenuo, donde cada descubrimiento sobre la otra persona se siente extraordinario; una emoción con una dosis de alegría inexplicable. Por su parte, “Afterthought” da continuidad al tema hablando de un amor inesperado, con una línea de bajo que marca una historia de amor en modo disco.
Otra joya del disco es “Ethereal Connection”. Apenas le das play, te sientes en un rave. Es un techno relajante que entra en tu cerebro con fuerza; la canción más larga del álbum, con reminiscencias al clásico Born Slippy de Underworld: bombo contundente, voz distorsionada y sintetizadores celestiales. Lo percibo como un pequeño homenaje de Parker, un acierto directo a la nostalgia.
¿Por qué este disco es más relevante que nunca?
Deadbeat es un festival de sentimientos que va desde lo más oscuro y doloroso de nuestro ser, hasta esas nuevas conexiones y momentos que nos levantan el espíritu. Kevin Parker le toma el pulso a una generación inmersa en la nostalgia, la duda, los problemas de pareja y de salud mental; una vida adulta muy diferente a la que nos prometieron.
¿Cómo sobrellevarlo? El refugio indiscutible es la música: el abrazo sonoro de nuestros artistas predilectos y los ritmos que dejan huella en nuestro camino.