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Vans Warped Tour 2026 en Long Beach: Inclusión, vulnerabilidad y nostalgia

Pasármela encerrada no tiene el mismo significado que hace 20 años. Este fin de semana aproveché las bondades de Amazon Prime para sintonizar la transmisión del Vans Warped Tour 2026 en Long Beach. Este concierto marca el inicio de una esperada gira por cinco sedes, la cual incluye la primera e histórica edición mexicana del festival. Algo que quizá llegó tarde, pero llegó, y que sin duda será uno de los eventos más comentados de fin de año.

El llamado es para emos, rockeros o todo aquel que alguna vez se haya sentido fuera de lugar y encontrara refugio en bandas llenas de rabia, ira y baja autoestima; música con todo el poder de los gritos y los guitarrazos. La experiencia, a la distancia, fue (a decir verdad) deliciosa. El cartel viene fuerte y muchas de las agrupaciones que tocaron en California estarán pisando suelo mexicano para llevarnos por un viaje en el tiempo catártico.

Kevin Lyman: El alma de la operación

Algo que noté con prácticamente todas las bandas fue el profundo agradecimiento a Kevin Lyman, el hombre que fundó el festival en 1995 en Idaho, Estados Unidos. Lyman es un filántropo y productor estadounidense que revolucionó la industria al fusionar la cultura del skateboarding con géneros como el punk rock, el ska y el hardcore.

Su visión no solo creó un trampolín para bandas independientes, sino que estructuró un modelo itinerante único, en el que al inicio, los propios músicos debían integrarse al montaje y convivir directamente con los asistentes. El festival ha sabido mantenerse en el mercado adaptándose al auge de nuevas generaciones y sus cambios de hábitos. Culturalmente, Lyman entendió las necesidades de la juventud y creó un espacio seguro de convergencia. Hoy, con la vida adulta encima, este regreso nos hace pensar en lo que ha pasado los últimos 20 años. Algunas personas se fueron, a otros jamás los volvimos a ver y sin duda valorar a los que todavía están presentes.

Vans Warped Tour: Inclusión, vulnerabilidad y nostalgia

Nosotros no somos los únicos que hemos cambiado; las agrupaciones también lo han hecho. Durante el fin de semana se escucharon discursos de inclusión, de abrir los corazones y dejar salir la vulnerabilidad, demostrando cómo este semillero les transformó la vida.

Es increíble todas las letras que dejé guardadas en el baúl mental y salieron de mi voz durante el fin de semana, algunas cantadas con más precisión que otras, recordé lo que me hacían sentir en aquel momento, que me hacían sentir parte de algo. La música es una pasión y el emo una identidad. Y no, tampoco faltó la pedida de mano mientras tocaba The Used.

Vans Warped Tour: Día 1

Entre los actos más destacados del sábado 25 de julio estuvo Jinjer, la agrupación ucraniana de metal progresivo liderada por la imponente voz de Tatiana Shmaylyuk, inyectando una dosis de virtuosismo técnico a la jornada.

Reel Big Fish, referentes absolutos del ska punk estadounidense conocidos por su sección de vientos y humor satírico, iluminaron el atardecer. Arrancaron con su famoso cover de «Take On Me» (A-ha) y sorprendieron al invitar al escenario a Monique Powell de Save Ferris para interpretar «She Has a Girlfriend Now».

El cierre del fin de semana corrió a cargo de Jimmy Eat World y Simple Plan. Los primeros llenaron la atmósfera con una vibra fresca gracias a «The Middle», un himno generacional que marcó mi adolescencia, además de clásicos vigentes como «Sweetness» y «Pain». Por su parte, Simple Plan demostró que el tiempo no pasa por ellos. Son la segunda banda con más apariciones en la historia del festival (14 ocasiones), solo superados por los 17 shows de Less Than Jake.

Los canadienses entregaron un setlist divertido e irreverente que abrió con «I’d Do Anything», cerró con «Perfect» e incluyó la «What’s New Scooby Doo?» de la primera película en live action de Scooby Doo.

Vans Warped Tour: Día 2

El domingo estuvo marcado por la emotividad. Letlive, la banda angelina de post-hardcore, ofreció un set potente acompañado de un mensaje sobre la neurodivergencia, invitando a que el festival sea un refugio libre de juicios. En esa misma línea, Haywire habló abiertamente sobre la prevención de adicciones y la importancia de pedir ayuda, celebrando que miembros de la escena se mantengan sobrios.

Directo a la nostalgia llegó Papa Roach con un set de una hora digno de recordar. Sus éxitos «Last Resort», «Scars» y «Getting Away With Murder» retumbaron en Long Beach, intercalados con tributos a compañeros de camino como Limp Bizkit, Korn y System of a Down.

El festival también contó con la participación de pilares del género:

  • Taking Back Sunday y Hawthorne Heights: Me voló la cabeza, pasé gran parte de mi adolescencia con estas bandas. Son emblemas del emo y post-hardcore de los 2000, esos coros melancólicos marcaron a toda una generación. Los podrás ver en la edición mexicana los días 12 y 3 de septiembre.
  • Underoath y We Came As Romans: Agrupaciones del metalcore y post-hardcore, reconocidas por su intensidad en los escenarios y el uso de breakdowns demoledores. Ambos también llegarán a la Ciudad de México.
  • The Academy Is… y Story of the Year: Seguramente muchos corazones vibradron al escuchar “About a Girl” y “Until the day I die”. Estas son bandas de la era dorada del pop-punk y rock alternativo que inyectaron dinamismo juvenil y energía melódica. Al Vans Warped Tour solo llega Story of the Year; The Academy Is tenía una fecha agendada para mayo (2026) en la Ciudad de México pero el evento fue cancelado.
  • Mayday Park, Magnolia Park y The Paradox: A las primeras dos bandas no las conocía y me gustaron mucho. Investigando un poco, veo que Mayday Park fueron de los primeros referentes del rock pop emocional; por su parte, Magnolia Park es una propuesta joven del pop-punk con un toque fresco. The Paradox son el ejemplo perfecto de pop-punk con alma y bien hecho. Si te late este género, están 100% recomendados.

Picos, colores y expresión

El festival no solo fue música, sino una pasarela de identidad y contracultura. El público y los músicos revivieron la estética más irreverente con atuendos que fusionaron el punk clásico y el emo dosmilero: estoperoles, gargantillas con picos, delineador negro cargado, cabellos de colores verde, rosa, echen a volar la imaginación.

Una de mis cosas favoritas de ir a conciertos son las playeras de bandas y acá había de a montón, todo combinado con tenis Vans desgastados o relucientes de nuevos. Fue una auténtica celebración de la libertad que promete replicarse en suelo mexicano.

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