
El Día Internacional de la Mujer nunca pasa desapercibido. ¿Y cómo hacerlo si existen millones de nosotras haciendo que lo imposible suceda? Hay acciones tan poderosas que no solo cambian el entorno, sino que reconstruyen mundos enteros. El pasado sábado 7 de marzo (2026), me tocó conocer a 12 de esas fuerzas de la naturaleza.
La 7° Mujer Zona reunió a perfiles diversos en Bodet Bistró, un rincón mágico en la colonia Santa María la Ribera. Durante toda la jornada, el ambiente se llenó de historias donde la pasión no es un adorno, sino una herramienta de supervivencia.
Brújula de Bruja: El mapa tras la tormenta
Gilemy Montiel puso sobre la mesa una realidad cruda: el laberinto solitario que enfrentan las mexicanas al denunciar violencia. No basta con la herida, el sistema se encarga de profundizarla con revictimización.
Como sobreviviente de un intento de feminicidio a los 19 años, Gilemy —hoy abogada, periodista y escritora— entendió que la justicia sin empatía es solo burocracia. Con Brújula de Bruja, ella llena ese vacío, ofreciendo una contención que muchos despachos legales ni entienden ni quieren dar. Porque para guiar a otras en la oscuridad, primero hay que haber dominado el propio fuego.
Rosy Durán: El arte de renacer entre costuras
Rosy Durán tiene 70 años y una energía que desafía cualquier cronómetro. Madre, líder y leyenda de la escena cosplay en la CDMX, ha demostrado que los personajes no son un disfraz, sino un refugio.
Desde la abuelita de Piolín hasta la imponente Minerva McGonagall, cada traje es un testimonio de dedicación. Tras años de tragos amargos y violencias que dejaron huella, Rosy no solo sobrevivió,ella floreció. Utiliza a sus heroínas favoritas y las usa para recordar que la verdadera protagonista de su vida siempre ha sido ella misma.
Kaos Arte: Ciencia, magia y radiografías del alma
La energía de Kaos es, literalmente, radiante. Física de profesión y apasionada de la radiología, utiliza el arte y los stickers para democratizar la ciencia. Su charla fue un viaje desde la utilidad médica de los rayos X hasta el legado robado de figuras como Rosalind Franklin y Lise Meitner.
Recordar a Marie Curie es justicia básica, pero invocar a las científicas que la historia intentó borrar es un acto de rebeldía. Entre trucos de magia y datos duros, Kaos nos recordó que la ciencia, como la lucha feminista, consiste en hacer visible lo que otros prefieren ignorar.
Resonancias del Alma: El placer como bandera política
Las letras de Kosmo Calytic sacudieron las mesas de Bodet Bistró. Para este colectivo, el erotismo ya no es tabú, sino humanidad pura. Su mensaje fue directo a la yugular de la censura: tenemos derecho al deseo, al placer y a la libre expresión de nuestra sensualidad.
A través de poemas profundos y personales, nos invitaron a habitar nuestros cuerpos sin pedir permiso. En un mundo que intenta normar el sentir femenino, gozar es la máxima forma de resistencia.
Talachas Girl: Autonomía a golpe de martillo
Las mujeres ya no necesitamos que un hombre lo haga por nosotras; en realidad, nunca lo necesitamos. Con esa contundencia, Talachas Girl presentó su colectivo de reparación y reconstrucción.
Surgido en la incertidumbre de la pandemia, este proyecto enseña que arreglar una fuga o levantar un muro es, en el fondo, reconstruir la propia autonomía. Aquí no se trata solo de arreglar casas, sino de reparar la confianza de saber que nuestras manos son capaces de sostener nuestro propio mundo.
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Dra. Diana Meléndez: Honestidad brutal y consentimiento
Escuchar a la doctora Diana es un ejercicio de realidad sin filtros. Especialista en derechos sexuales y sobreviviente de abuso, su voz es un faro de claridad. En esta 7° Mujer Zona, desmenuzó la urgencia del consentimiento y cómo la pornografía ha distorsionado la educación sexual masculina.
Su análisis sobre la autonomía fue uno de los puntos más reveladores del evento. Porque la libertad empieza en el cuerpo y se defiende con la palabra; sin un ‘sí’ rotundo, todo lo demás es ruido.
Gyraluna: Un viaje sonoro a la memoria colectiva
Gloria Davenport y Sylvia Gálvez cerraron el círculo con Gyraluna, un performance que es bálsamo y grito a la vez. Entre gongs, cuencos y poesía, nos transportaron a un estado de conciencia donde el pasado y el presente de la lucha feminista se abrazan.
Su sincronía es perfecta: una aporta la mística musical y la otra la precisión sonora. Son el yin y el yang de un 8M que exige memoria y música para sanar las heridas del camino.
Un compromiso que trasciende el calendario
Este encuentro nos recordó que el 8 de marzo es una postura ante la vida. Las 12 voces que escuchamos no solo «asistieron» a un evento, sino que fomentaron una red de apoyo. Cada historia, cada proceso de sanación y cada proyecto compartido es un ladrillo más en la construcción de una sociedad donde ser mujer no sea un factor de riesgo.
Salimos de Bodet Bistró con el corazón lleno y la convicción renovada: mientras existan mujeres dispuestas a transformar su dolor en propuesta y su talento en comunidad, el cambio no solo es posible, es inevitable.